Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

Con la lluvia constante que baña nuestro municipio, gran parte del estado y la región desde el pasado viernes, se hace muy difícil el traslado de una parte a otra.

Los primeros días de precipitaciones tuvimos que renunciar a caminar y el camión era un gran apoyo, pero como la lluvia continuó, hasta llegar a las paradas de camiones se volvió un problema, porque aparte de anegadas las calles, se cubrieron de un barro resbalosísimo. Entonces caímos a tener que depender del taxi, pero es ahí donde los conductores de los carros de alquiler se empezaron a poner sus moños, cuando más se les necesita.

Algunos sitios de plano no están trabajando, a menos que se trate de viajes cortos y sin entrar mucho a las colonias. En Salagua nos reportan que es casi imposible encontrar un taxi a precio normal, porque, aprovechando la ocasión, y sobre todo la necesidad del servicio, han elevado la tarifa a precios muy por encima de lo que está oficialmente permitido.

El día de ayer, al salir de mi trabajo, iba a mi casa en San Pedrito cargando varias cosas que había comprado, y en medio de la lluvia me puse a esperar un taxi en la calle México, en la esquina que está enfrente del Hotel Colonial. Al poco rato se paró un carro de alquiler que conducía un operador muy jovencito, y me levantó con rumbo a mi colonia. Le empecé a hacer plática y vi que me cortaba.

De pronto, al llegar a El Tajo, apenas cruzando las vías, en vez de tomar por la avenida Niños Héroes, como era necesario para llevarme a mi destino, dio vuelta por la calle J. Jesús Alcaraz, y cínicamente me dijo: “¿No hay problema si lo dejo aquí?”, “¿Cómo?” sólo atiné a contestar, bastante desconcertado ante tamaña desfachatez. “Es que mire cómo está lloviendo, y el tráfico está muy pesado, y yo ya tengo que entregar el carro. Además, mi esposa me está llame y llame para pedirme que ya me vaya a la casa”, “Ah, y ¿a mí que me importa eso? Si no pensabas llevarme hasta San Pedrito, me hubieras dejado donde estaba, porque por ahí pasan muchos taxis, en cambio aquí, donde me estás dejando, casi nunca pasan”.

Pues no lo pude hacer que me llevara a mi destino, pues sólo repetía como grabadora, que hasta ahí llegaba porque ya tenía que entregar. Me tuve que bajar, y antes de que fuera a apuntar el número de la unidad, el chofer arrancó como alma que lleva el diablo. Me quedé a media calle, en medio de la lluvia, con las cosas que llevaba mojándome, sabiendo que por ahí sería muy raro que pasara un taxi; sin embargo, Dios me ayudó, y al poquito tiempo pasó uno desocupado, y por fin pude llegar a mi casa; eso sí, todo empapado, calado hasta los huesos por la fría lluvia. Pero no se valen estas actitudes.

Los taxistas no entienden que estar para dar un servicio, y que cuando llueve como está lloviendo en estos momentos, es cuando más se les necesita.

Ahora, cambiaré totalmente de tema, para señalar un hecho positivo que se está viendo en El Colomo, que es la labor sana y provechosa de un promotor deportivo joven que está destacando en su comunidad. Se trata de David Alberto Torres Mesut, un chavo que decidió organizar hace ya casi cinco años a un grupo de sus amigos, que hoy andan por los 22 años en promedio, los cuales conforman la escuadra de balompié Imperial, teniendo como sede el campo de El Colomo, tiempo en el que ya han conseguido dos títulos.

Entre varios compañeros de prepa se agruparon, comandados por David, y ahora gastan sus energías en el deporte, en vez de andar en los vicios y las malas conductas, como tantos otros jóvenes de su edad. Son los vigentes campeones de la liga en que participan, que es la Primera Especial de Manzanillo.

Generalmente nos imaginamos como promotores deportivos a personas de edad avanzada, quienes ya han dejado la práctica activa del futbol, y ahora quieren pasar sus enseñanzas a los chavos, pero en este caso es este joven, con sus compañeros, quien se ha propuesto tener la mente sana en cuerpo sano.

Felicidades por esta buena labor, que quizá muchos no alcancen a apreciar, pero que en verdad es importante.