Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Definitivamente la izquierda está en un muy mal momento, pues uno de los golpes más fuertes que ha recibido lo sufrió de mano de uno de sus adalides, el principal desde hace más de una década, Andrés Manuel López Obrador (Amlo), al formar un nuevo partido, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), llevándose a sus filas a muchos que antes militaban en el PRD y otros institutos políticos izquierdistas.

Esto es algo que también se ha visto en Manzanillo, donde muchos personajes bien identificados con el Sol Azteca resulta que ahora están en Movimiento Ciudadano o Morena, y lo mism
 o del PT.

Está sucediendo con Morena lo contrario que se generó con Cuauhtémoc Cárdenas, quien en torno a su figura cohesionó a toda la izquierda mexicana en su momento. Actualmente, el Cabildo tiene a un representante de la izquierda, emanado del partido más fuerte de esta ala, que es el PRD, pero con el desmantelamiento que ha causado Morena, se ve difícil que puedan volver a tener a un regidor en la próxima administración, y lo mismo en los demás municipios colimenses, que están viviendo una situación similar.

¿Quién podría unir en torno a su persona y liderazgo a la oposición al PRI en el estado? Recordemos que Colima nunca ha sido gobernado por nadie ajeno al partido tricolor. El PAN necesita ir en alianza para aspirar a una victoria, mientras que la izquierda necesita a alguien que los aglutine, para no perder representatividad, y debe ser alguien externo, que esté por encima y sea ajeno a las pugnas tribales o de grupo.

Definitivamente esta oportunidad está encarnada en Virgilio Mendoza, quien tiene las simpatías suficientes con la izquierda, con quien ya ido en unidad para vencer al PRI en el pasado, como para poder encabezar una alianza política muy poderosa.

No sucede así con Jorge Luis Preciado, con quien difícilmente harían una candidatura común estos partidos, ya que es percibido como muy panista doctrinalmente, y eso es muy de derecha; mientras que Virgilio es visto como más pragmático, y con una forma de gobernar con un enfoque claramente social.

Ya ha habido expresiones de simpatía a una candidatura unida por parte de algunos sectores de la izquierda, lo que acarrearía, en cascada, muchos votos también en la esfera municipal a un ala del espectro político que está muy alicaída. No sorprendería que otros candidatos a alcaldías panistas también participen de estas alianzas.

Difícilmente creo que, en el caso de Morena, se sumen a estos proyectos políticos, pues querrán medir sus fuerzas, las que creo que no les alcanzarán aún para dar competencia real; pero los demás partidos identificados con el izquierdismo sí estarán interesados.

El PRD en solitario tampoco tendrá una gran presencia, si no participa en una gran alianza, que el PAN necesita para asegurar su victoria ante el PRI en Colima, que nunca se había visto tan plausible, tan cercana.

Recordemos que Virgilio nació en Armería, cuando éste aún le pertenecía al municipio de Manzanillo, y es aquí donde ha hecho toda su carrera política.

Todo está servido en la mesa para que el hoy alcalde porteño arme un trabuco, que no sólo pudiera poner por primera vez a un no priísta en la gubernatura del estado, sino también a un manzanillense.