Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Cada municipio tiene vocaciones que le distinguen, en que se destaca de forma regional, nacional o internacional, pero siempre subsisten otras vocaciones minoritarias, que deben mantenerse y potencializarse, de manera que los municipios exitosos son poli-vocacionales.

Tomemos el caso de la Zona Metropolitana de Guadalajara, en que están muy bien demarcadas las zonas comerciales, industriales y turísticas, e incluso, las poblaciones comprendidas en esta demarcación -la Zona Metropolitana-, tienen sus propias actividades especiales en que se enfocan, creándose así áreas de desarrollo muy diferenciadas, como en Zapotlanejo, donde se comercializa ropa de toda clase, o Tlaquepaque y Tonalá, donde las artesanías, y principalmente la alfarería, tienen su fuerte.

Volviendo a nuestro Manzanillo, no podemos decir que El Colomo tenga alguna vocación especial que le distinga de otras comunidades del municipio, ni Jalipa, ni Campos. En El Colomo está la familia de alfareros Alvarez, pero nunca han sido apoyados como para poner algún taller donde otras personas de la comunidad aprendan el oficio, y se cree un entorno artesanal en esa delegación.

No hay una zona industrial bien marcada, pues está mezclada con la habitacional, y hasta hoteles hay en medio. En el caso del Parque Industrial Fondeport, tenemos que se supone que es un área industrial relacionada con el puerto interior; sin embargo, muchas de las edificaciones y predios están sin uso. Mientras que hay muchas agencias aduanales por todos lados, en la colonia Burócrata hay muchos locales vacíos. Los tráileres se meten hasta las colonias, y los turistas andan entre sitios sin atractivo, porque no le hallan pies ni cabeza a una ciudad y puerto que, hay que decirlo, está desorganizada.

Se necesita un ordenamiento urbano bien elaborado, y que sea respetado. Una ciudad en la que se pueda decir, en esta área se dedican a esto o hay negocios de este tipo, o atractivos de esta clase, es zona hotelera, es un área de fábricas o donde se almacenan puros contenedores y mercancía, es un área de oficinas, etc., porque no se vale que, por ejemplo, en San Pedrito, los bañistas salgan de la playa hacia el bonito paseo adoquinado a comprar fruta, una botana o bebida, y de pronto casi se vean arrollados por una motocicleta o un carro, porque resulta que este sendero peatonal es invadido de forma constante por vehículos motorizados, algunos a alta velocidad; porque hasta a las patrullas policíacas las hemos visto a punto de atropellar niños, porque ingresan al área de playa en rápido desplazamiento, como si fueran persiguiendo a un malandrín, cuando están haciendo un recorrido de vigilancia de rutina.

Creo que para esto hay bicicletas, y este sería el vehículo adecuado para que se patrullaran estas áreas. Pero tampoco se han implementado los policletos para las playas.

Esperemos que una vez que salgamos del caos que para la ciudad representan las obras relativas al túnel ferroviario, se dé un mejor ordenamiento de nuestro municipio, en especial, la reubicación de las instalaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) hacia el Puerto II de Manzanillo, en la laguna de Cuyutlán, zona apropiada, pues su vocación es ahora industrial.

Sin embargo, en ese mismo vaso lacustre, esperemos que se respete el área de El Tapo como zona de vocación turística; y no sólo que se respete, sino que se desarrolle más. Es de esperarse también que los pobladores de la delegación de Campos sean reubicados, pues esta población ya quedó en un área muy industrializada, no apta para uso habitacional.