Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Nuevamente nos topamos con el problema de siempre, cuando se viene una época importante de arribo de turistas a Manzanillo. Este pasado viernes, andando por la calle México, pude ver cómo llenaban nuestra calle principal muchos visitantes de otras partes del país, los cuales deambulaban de un lado para otro, con cara de desilusión y aburrimiento, les escuchaba decir que no sabían a dónde ir, porque no conocían dónde se encontraba algún museo.

La verdad es que yo no aconsejaría en este momento a ningún turista que visitara el Centro Histórico de nuestra ciudad y puerto, sino que se fueran directo al área de Santiago y Salagua; pero también hay que decir que cualquier vacacionista lo primero que quiere conocer es el centro de la población a la que llega, pues es el corazón de una ciudad, donde se conoce su esencia, su cultura.

En el caso de Manzanillo, el centro de la ciudad presenta muchos problemas por sus pésimas vialidades y falta de atractivos, además que, desde que tenemos uso de razón, siempre está inmerso en obras y remodelaciones; una tras otra.

Pero en toda la ciudad, aparte (aun en el área de Salagua, Santiago y el Valle de las Garzas), hacen falta atractivos. Ya se ha dicho muchas veces, pero parece que no se quiere entender, que el hecho de nada más tener playas y atractivos turísticos naturales, no basta.

Se necesita crear atractivos de otro tipo, añadirle valor a lo que ya se tiene. Nadie duda de la belleza de nuestras bahías casi gemelas, de nuestras hermosas playas y de los hermosos cerros llenos de casitas, y fuera de esto sólo se cuenta con el agregado de los centros comerciales, que son de calidad aceptable; también se cuenta con el iguanario, que es el emprendimiento de un particular, que por el hecho de ser al mismo tiempo un taller, no está en las mejores condiciones para recibir al turismo como éste se merece.

Por eso es que urge que sí se haga el proyecto del aviario, el de un jardín botánico, de juegos y atracciones mecánicas, más plazas y jardines, parques con albercas y toboganes, el Museo Arqueológico que se ubicará sobre la biblioteca Julia Piza, y que no sea el único.

Se debe aprovechar el compromiso de que se hagan obras compensatorias de calidad por parte de la federación en nuestro municipio, para embellecer la ciudad en aras del turismo, si es que no se quiere abandonar esta vocación, que la tenemos muy descuidada, dejada en el abandono.

Pero la principal obra de todas, una gran oportunidad para redimensionar a Manzanillo dentro de la industria sin chimeneas a nivel nacional e internacional, es, sin duda, el Parque Metropolitano Valle de las Garzas, que no es ningún capricho ni ocurrencia, sino que debe ser una exigencia de nuestra ciudad a la federación, en especial a la SCT, por tantas afectaciones que nos han causado durante décadas; por tantas bellezas y oportunidades que nos han quitado, sin recibir nada a cambio. Es imperativo lograrlo, porque es de justicia.

Manzanillo se lo merece por tanto que le ha dado al país al ser el principal puerto comercial de los dos litorales, Pacífico y Atlántico, moviendo más contenedores que ninguno y manteniendo una marcha muy por encima de todas las otras terminales marítimas del país. Por esta realidad, Manzanillo debería ser un paraíso de primer mundo.