Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Frecuentemente se habla de que algún proyecto de tipo turístico salvará al centro, al permitir que se reactiven los comercios y se pueda promover de manera más eficaz a nuestro puerto, y si ahora se habla de la Cruz del Marino, en otro tiempo pudo ser el proyecto del teleférico, y así, cada cierto tiempo surgen nuevas ideas, la mayoría de las cuales son muy positivas; pero yo creo que el Centro Histórico de Manzanillo no podrá revertir la caída en picada en cuanto a lo comercial y turístico, mientas siga colapsado en cuanto a su tráfico.

A nadie le dan ganas de meterse a un área, por más atractivos que le pongan, donde las calles son estrechas y, sobre todo, atestadas de tráfico. Lo angosto de algún modo podría pasarse, como sucede con la turística Guanajuato, que a pesar de tener vialidades estrechas, tortuosas y de pavimentación rústica, tiene, sin embargo, una aceptable fluidez vehicular.

Aquella ciudad de El Bajío se caracteriza, al igual que la nuestra, por estar enclavada en cerros; pero, a diferencia de aquí, a aquellas elevaciones montañosas se puede llegar perfectamente en vehículos de toda clase.

En Manzanillo, a pesar de que tenemos tantas colonias y familias en los cerros, o sectores como aquí se les conocen, no se puede acceder en automóvil, motocicleta y ni siquiera en bicicleta, cuanto menos en autobús.

Se ha hablado de continuar la Calle Nueva hasta salir a la subida a El Vigía, por los alrededores de la parroquia de Guadalupe, la cual podría ser una alternativa vial más, que podría desahogar el tránsito. Esta está comunicada con la Carrillo Puerto a través de la Nicolás Bravo, pero, para hacerla aún más funcional, podría hacérsele un entronque con la Joel Montes Camarena, para tener una salida todavía más fluida, además de que hacia el Cerro de las Antenas hay una subida para carros.

Con la reubicación probable de la planta de Petróleos Mexicanos, actualmente en la punta del Rompeolas hacia la laguna de Cuyutlán, se podría detonar el proyecto de la Carretera Panorámica, que iría desde el centro por la parte de atrás de los cerros de la ciudad, hasta llegar a la altura de Ventanas.

También se sabe que existe un camino muy bien trazado y pavimentado que va desde El Tapo hasta la playa donde está el enclave conocido como Ventanas Adventure, carretera que continúa hasta las partes bajas del Cerro de la Cruz.

También desde la punta del Cerro de El Vigía hasta llegar a la playa de El Viejo, hay un ancho camino de concreto, especial para usarse como vialidad automovilística, pero que, al no tener salida hacia la ciudad, jamás ha visto a un vehículo motorizado deslizarse por él.

La solución para quitarle carga a las calles del centro está en empezar a pensar en abrir calles hacia el lado de los cerros, como en su momento lo han planteado porteños como Jorge Armando Gaitán Gudiño, Maximiliano Ley Navarro y más recientemente, Sergio Sánchez Ochoa.

Por las vistas que tendrían, ya serían un imán turístico en sí mismas, además de un beneficio para desahogar el tráfico urbano. Serían inversiones transformadoras de la ciudad, que impactarían muy beneficiosamente, y seguramente serían obras consideradas históricas, por su trascendencia.