Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Todo está listo y apropiado para que se dé la tan anhelada reubicación de la planta de Petróleos Mexicanos, ubicada en el centro de la ciudad, ya que los buques que vienen a cargar y descargar combustible a nuestro puerto lo podrían hacer perfectamente en la Laguna de Cuyutlán, que ya cuenta con un canal de acceso para la entrada de los grandes barcos petroleros y de carga comercial, al cual no se le está dando uso.

Por motivos de utilidad pública, se debe solicitar la reubicación, pues esta acción permitiría no sólo que se abriera el libre acceso al paseo Independencia en el Rompeolas de Manzanillo, que es un anhelo romántico de los manzanillenses, sino que también se tuviera entrada a la playa aledaña, conocida también como la playa del Rompeolas, que antes de que Pemex prohibiera la entrada, era un balneario muy popular.

Esto permitiría que se pudiera hacer la tan proyectada carretera panorámica por atrás de esta playa, para pasar desde ahí por El Viejo, Las Coloradas, Las Tortugas, Los Huevos de Oro, El Corsario y Ventanas, entre otras, yendo a salir hasta la altura de El Tapo de Ventanas.

Actualmente hay una carretera que va por la parte alta de los cerros, frente al mar y la ciudad, pero que no es un circuito terminado, ya que sólo llega hasta las cercanías del cerro de La Cruz, la que se hizo con motivo de dar servicio a Ventanas Adventure, que es un emprendimiento turístico particular.

También la Secretaría de Marina, al contar desde hace poco más de un mes con las instalaciones que fueran del Ejército Mexicano, en la zona de Playa Azul entre Las Brisas y Salagua, puede pensar seriamente en abandonar sus instalaciones en el centro o minimizar su presencia, dividiéndola entre Playa Azul y Las Brisas, donde tiene también instalaciones.

Al irse Pemex, también se retirarían los tanques de la paraestatal que ocupan un importante espacio con sus ductos y otras instalaciones en parte del cerro del Vigía, todo lo cual podría ser utilizado también con fines turísticos.

En fin, es el momento apropiado para que se puedan hacer obras de importancia trascendental en materia turística en el Centro Histórico, todo, claro, si se logra, como ya es posible, la reubicación de las instalaciones de Pemex y de la Armada de México.

Claro que la explotación turística tendría que ser de manera racional, respetuosa del medio ambiente, porque la tendencia actual es el turismo, si no totalmente ecológico, pero sí sustentable, es decir, no agresivo contra la flora y la fauna.

Pero al fin de cuentas, lográndose el retiro de las instalaciones de Pemex del lugar, no es necesario que las instalaciones de la Armada de México sean reubicadas, ya que creo que en nada les molestaría que por la parte de atrás de sus instalaciones, pegado al cerro, por donde había mucha infraestructura de la paraestatal petrolera, como son tanques y ductos, pudiera hacer una vialidad de acceso hasta la playa del Rompeolas, sin interferir para nada en sus actividades cotidianas; pero lo que sí es vital, es lograr la reubicación de la compañía petrolera mexicana hacia la Laguna de Cuyutlán.