Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

El registro de tres partidos nuevos para competir en las elecciones del año entrante, llama la atención, porque incluye a Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador, quien en las elecciones anteriores logró colocarse en el segundo lugar de las votaciones por la Presidencia de la República.

Es creíble que reúna simpatías por encima del tres por ciento de los votantes mexicanos, lo que no es suficiente para pensar en ganar una elección; pero para lo que sí sirve es para darle un fuerte golpe a la izquierda.

A pesar de haber varios partidos de esta corriente en las últimas décadas, también es verdad que su fortaleza ha sido ir en coalición, primero en torno a la figura de Cuauhtémoc Cárdenas, como después en torno de Andrés Manuel López Obrador. Sabemos que la izquierda mexicana ha existido de forma notoria desde la primera mitad del siglo pasado, donde militaron figuras destacadas como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Frida Kahlo.

Al momento de surgir Cárdenas Solórzano, habían algunos políticos de izquierda destacados como Rafael Aguilar Talamantes, Rosario Ibarra de Piedra y Heberto Castillo, entre otros, pero ninguno reunía la fuerza ni los votos para pensar seriamente en competir con el PRI y el PAN, hasta que llegó el hijo del “Tata” Lázaro y logró reunir todos estos liderazgos solitarios en una unión de las izquierdas, primero bajo el cobijo del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional y, luego, tras su ruptura con Talamantes, fundando el PRD con Porfirio Muñoz Ledo.

Este se convirtió en el centro de la corriente izquierdista, y aunque había otros partidos del tipo, con sus propios senadores y diputados, había el entendimiento de que representaban lo mismo; algo diferente al centro y la derecha.

Hoy, sin embargo, Morena nace enfrentado al PRD, y todo con motivo del poder, y aunque el Sol Azteca ha dicho recibir con beneplácito su registro, la verdad es que no se avizora que vaya a haber cordialidad entre ambos.

En el PRD se adelanta el resurgimiento de la figura de Cuauhtémoc Cárdenas y se espera ver qué pasará con liderazgos como los que también representan Mancera y Ebrard, mientras que en Morena se levantará de forma monolítica la efigie de un caudillo como lo es López Obrador.

Los partidos más pequeños estarán en la disyuntiva de con quien aliarse al momento de una elección, si con el PRD o con Morena. Con todo, yo veo más fuerte al PRD, porque está más consolidado, porque ha logrado crear una estructura y porque tiene un voto cautivo, duro. Claro, Morena le quitará muchos votos, y es lo grave, que ni uno ni otro tendrán los suficientes para pensar en hacerle mella al PRI y al PAN.

Creo que la ambición de López Obrador puede convertirse en el tiro de gracia para la izquierda, y tardará muchos años en poder volver a posicionarse como una opción real. Aun en el Distrito Federal se verá debilitada, pues sus votos se dividirán entre Morena y el PRD. Entre tanto, aquí en Colima, la izquierda sólo tiene una figura destacada, y es la de Indira Vizcaíno, y milita en el PRD.

En Manzanillo puede pensarse desde ahora que buscarán tener a un candidato externo, un comerciante o empresario, pues no hay un liderazgo lo suficientemente fuerte para poner a un regidor en el próximo Cabildo.