Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

En el canal Milenio Televisión tienen una frase o lema que me gusta mucho, y que sin embargo, lamentablemente mucha gente no puede entender: “Celebramos la virtud de no ponernos de acuerdo”. Para mucha gente, por lo menos lo que he visto aquí en Manzanillo, discutir es sinónimo de pelear, y nada más lejos de la verdad, pues discutir es algo apasionante, y es un verdadero arte el polemizar, llegándose siempre al final a nuevas ideas y entendimientos, partiendo de la base que nadie pensamos igual y todos tenemos, o por lo menos debiéramos tener nuestra propia opinión, así como la capacidad de defenderla.

En ocasiones hasta los mismos políticos y funcionarios le tienen miedo a discutir, y piensan que eso es no ser civilizados. Entonces se le da por su lado a todo. Esto es equivocado y muy negativo. Necesitamos más foros de opinión y discusión sobre los temas que más nos interesan como manzanillenses, y que las conclusiones de éstos sean tomadas en cuenta. Porque cuando no se discuten los temas de importancia, se imponen decisiones. Desde luego que no estoy hablando de discusiones violentas y cerradas, porque, en primer lugar, como dije en un principio de este escrito, éstas no son discusiones sino pleitos estériles; sin sentido.

No se le debe tener miedo a escuchar distintas voces, ideas contrarias, divergentes; a lo que se le debe tener miedo es a las decisiones unilaterales, apabullantes, a raja tabla y por sus pistolas, que algunos en el gobierno acostumbran tomar como una regla. ¿Qué piensan los estudiantes porteños? ¿Los pescadores? ¿Los sindicatos? ¿Los partidos políticos, chicos y grandes y de una orientación y otra? ¿Las asociaciones civiles? ¿Por qué algunos de estos grupos actúan y reaccionan con violencia? Porque no son escuchados, ni atendidos. Porque son ignorados y arrollados.

Necesitamos en Manzanillo las voces de todos estos sectores, y parece que no estamos muy conscientes de esta necesidad. Quizá esto se deba a que muchos de los que toman decisiones no son manzanillenses y, más que eso, no tienen identificación alguna con Manzanillo, y por tanto, tienen poca sensibilidad en sus oídos; pero lamentablemente la cosa no es muy diferente en lo que se refiere a los manzanillenses que están en posición de toma de decisiones. En general, por la educación recibida, la cultura local y el ejemplo recibido, todos los manzanillenses somos muy temerosos de discutir en cualquier tema, algo que se ve como costumbre de maleducados. Esto es algo que tenemos que cambiarlo.