Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Una obra de tanta importancia y trascendencia como la del Parque Metropolitano del Valle de las Garzas, que es el último recurso que nos queda para contar con un pulmón urbano, debe recibir apoyo de todas las instancias.

Grandes metrópolis como la Ciudad de México y Guadalajara, a pesar de su modernidad y urbanización, siendo las dos principales ciudades del país por su tamaño y población, tienen, sin embargo, amplios espacios destinados a ser pulmones de la ciudad; grandes parques arbolados y con cuerpos de agua, que además ofrecen un espacio para la convivencia de la ciudadanía.

Recientemente visité la Perla Tapatía y pude darme cuenta cómo entre edificios, zonas industriales y grandes colonias, tienen importantes parques como Los Colomos, Solidaridad Iberoamericana, Amarillo, Cerro de La Reina, El Deán, Alcalde, Agua Azul, Metropolitano, Oblatos-Huentitán, Roberto Montenegro, El Centinela, González Gallo, Morelos, Independencia, La Calma, La Primavera, etc.

En Manzanillo, en cambio, no tenemos nada, y lo poco que tenemos nos lo estamos acabando. Además, las pocas áreas arboladas que podrían considerarse provechosas ecológicamente al área urbana están en las afueras o conurbadas; pero en medio de la ciudad nos hace falta ese gran parque.

Hasta la megalópolis mundial que es Nueva York, con todo y su gran tráfico y demografía, tiene el enorme parque denominado Central Park, donde hay incluso fauna. De ahí la gran importancia que tiene el Parque Metropolitano del Valle de las Garzas para salvar el ambiente manzanillense, pues nunca le hemos dado la importancia debida, y hoy ya el destino nos alcanzó, pues hay mucha polución en nuestro cielo, ya que la mayoría de las partículas no se pueden observar a simple vista humana, sino solamente mediante análisis científico, sin por ello ser inocuas.

Crecen los tramos de concreto, asfalto y de actividad industrial, y las áreas verdes no. Por lo menos esta área, la laguna del Valle de las Garzas, que es importante por sus dimensiones y ubicación, debemos salvarla.

No es posible que nos importe poco su suerte. Debería de empujarse tanto en su concreción, que ya hubiéramos logrado los recursos para tenerlo terminado; porque si una persona tiene cáncer diagnosticado, no le importará gastar los recursos económicos que sean necesarios para tratar de salvar la vida, y a ello dará la importancia capital que se merece, aun descuidando otras áreas.

Manzanillo debiera mostrar unido esa misma solicitud por tener su parque metropolitano, y no dejarle todo el trabajo a un patronato, como si sólo a unos cuantos ecologistas les interesará y atañera el caso.

No es un tema nimio, sino uno prioritario si no queremos que Manzanillo se convierta en un miembro del Top Ten de ciudades más contaminadas de México. Y eso que no es una ciudad ni de grandes dimensiones, ni de numerosa población, pero la contaminación que genera, proporcionalmente, es mayor a la de grandes urbes, porque no hay nada que limpie su medio ambiente.

Al paso que se va, pareciera que nunca se va a concretar el mencionado parque. Pero espero que me equivoque y se haga todo lo necesario, porque nos lo merecemos, ya que otras ciudades de nuestra entidad con un problema ambiental mucho menor al nuestro y sin vocación turística han logrado los recursos necesarios para habilitarlo. Eso debería avergonzarnos, pero parece que ni calor nos llega.