Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

El asunto de los motociclistas es más importante en nuestro municipio que en el resto del estado, porque mientras que en el resto de las demarcaciones se quejan algunos clubes y uno que otro pizzero y repartidor de comida rápida a domicilio, en Manzanillo es enorme el padrón de centauros motorizados que no se suben a su caballo de acero por placer, queriendo imitar a las pandillas de barbudos en su Harley’s de las películas norteamericanas; sino que la tienen como un medio de transporte para ejercer su trabajo y le es una herramienta laboral.

Son miles y miles de personas las que hacen moverse al puerto a través de las operaciones que se realizan sobre las motos, por parte de tramitadores de agencias aduanales y navieras. En otras partes del estado quizá se quejen porque ya no podrán usar sus chalecos de hippie de los 60’s, de esos de cuero con calaveras pintadas y tachonados de clavos y herrería ornamental; pero aquí no se pelea la pérdida de la identidad propia que da cada chaleco rebelde a su portador, sino que se trata de respetar a un gremio de trabajadores motorizados, a los que se debe regular, sí, pero más que en su vestimenta, en su forma de conducirse vialmente.

Hay que ver también que se respeten sus derechos laborales, porque muchos de ellos tienen largas jornadas de trabajo, y para ello a veces caen en estimulantes para poder continuar, lo que ha ocasionado muchos accidentes mortales, y esto para nadie es un secreto.

Así es que el caso de Manzanillo debe considerarse especial, porque aquí hay más motociclistas por motivos de trabajo que en el resto del estado de Colima, y de esto no hay duda alguna, ya que somos el puerto más grande del país, y el que más movimiento tiene, esto implica el uso de la motocicleta a gran escala.

Los problemas que esto ocasiona son muchos, pero ninguno que se resuelva porque usen tal o cual chaleco, con tal o cual color o información. La gente no se queja que sean delincuentes (son trabajadores), sino de su forma de manejar; con imprudencia y prisas constantes, todo por cumplir su jornada de trabajo tan exigente.

Hay tanto motociclista en Manzanillo que una manifestación general suya paralizaría al puerto, y no es exageración, pues simplemente se ha visto cuando alguno de ellos ha fallecido en algún accidente y sus compañeros hacen una marcha pitando por nuestra carretera principal, se generan grandes problemas viales; pero que todos los motociclistas portuarios y algunos más que se les unan circulen en manifestación a la misma hora por el boulevard, es un problemón capaz de paralizar a la ciudad.

Pero imaginemos paralizar al puerto o causarle grandes perjuicios por retrasos o paralización total, estamos hablando de problemas económicos que nos pueden perjudicar a niveles impensables, favoreciendo a otros puertos. Claro que quienes idean estas leyes son mayormente gente de ciudad que no están pensando en temas portuarios, sino en motociclistas urbanos por placer o empleos con pocos elementos.

Algunos ni siquiera han pensado, estimo, en cómo podría repercutir en Manzanillo, pues no están empapados de su problemática específica, muy diferente a la de la ciudad de Colima o Villa de Alvarez.

El día de hoy se espera una manifestación de motociclistas en nuestra ciudad a las dos de la tarde, empezando en el auditorio Manuel Bonilla Valle en la entrada del Valle de las Garzas, y dirigiéndose hacia el Centro Histórico, y si hay la respuesta que se anticipa, los problemas viales que originará harán entender que no es una cosa menor, ni un capricho.