Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

El Mundial de Futbol es un evento de los más importantes que hay en nuestro planeta, y cada cuatro años el orbe se paraliza ante su celebración; sin embargo, eso no quiere decir que todas las actividades se deban retrasar o paralizar, como ha estado sucediendo, en que las oficinas han dejado de funcionar por estar viendo los partidos, y hasta algunas instituciones, como algunas bancarias, han cerrado sus puertas durante el partido.

Esto no me parece correcto, pues hay gente que a pesar de que el Mundial está en desarrollo, tienen que hacer alguna transacción o trámite que no puede esperar, porque la vida sigue y las responsabilidades y necesidades continúan.

Cuántas escuelas, en vez de dar clases normalmente, ponen una pantalla gigante en el aula, para que tanto el maestro como los alumnos se pongan a ver el partido de la Selección Mexicana, retrasando el desarrollo normal del programa de estudios, y esto sucede desde primarias hasta facultad, y los alumnos lo ven como algo normal, como un derecho que tuvieran como estudiantes.

Creo que no hay que exagerar en el fanatismo por el balompié, porque cuando se cae en estos extremos, se afectan muchas cosas en nuestra vida personal y en la marcha de nuestro municipio, estado y país, porque la vida no se puede parar durante más de un mes. Esto significaría daños comerciales, económicos, sociales y educativos. Ese tiempo no se puede reponer.

Y se dirá: ¿No tenemos derecho a ver un evento de esta magnitud, que sólo se celebra una vez cada cuatro años? Y la respuesta es que, para eso hay tantos resúmenes mundialistas en las diferentes cadenas de televisión, e incluso, hasta repeticiones de partidos completos por la tarde y noche, para que los disfrutemos a nuestro gusto, sin alterar nuestros compromisos y deberes.

¡Qué bueno que todos pudiéramos ver la totalidad de los partidos del Mundial de futbol en vivo! ¿Quién, amante del balompié, no lo quisiera? Pero no todo lo que uno quiere en la vida se puede llevar a cabo y es algo natural, porque no podemos dividirnos en varias personas, para hacer varias cosas al mismo tiempo; y este Mundial, al celebrarse en América del Sur, tiene que jugarse a ciertas horas, para que, por la diferencia, pueda verse a un horario adecuado para su visualización al momento mismo de la acción en Europa, Africa y Asia, que también están al pendiente de la copa jugada en Brasil.

Esta ocasión, al jugarse en esta parte del mundo, nos toca en México la realización de los partidos a horas en que las personas están laborando o en la escuela; es decir, en horarios no hábiles, y eso debiera respetarse, y si hay la posibilidad de verlos, hay que hacerlo con mesura y prudencia, para no causar afectaciones que luego no se pueden reponer.

Y aclaro que no opino así porque no me guste el deporte de las patadas y los cabezazos. Sí me gusta, y no me he perdido un solo Mundial, desde España 1982.