Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Tan no estamos preparados en caso de que se desencadenara un tsunami sobre nuestra costa, que durante la última tormenta que cayó en Manzanillo se tuvo una crecida en el nivel del agua de la laguna de Cuyutlán y las colonias de nuestra ciudad, que se encuentran pegadas a ella, se inundaron, esto en La Alameda y Libertad.

El hecho se da porque el nivel es muy bajo en estas zonas habitacionales y cualquier aumento en el mar o la laguna las anega. En el caso de un maremoto, es un suceso que se da de forma muy rápida avanzando sobre la ciudad, y si el epicentro del terremoto que lo ocasiona se encuentra a poca distancia, ni oportunidad hay casi de avisar, pues la avalancha de agua se deja venir a gran velocidad y altura.

Contra esto, no tenemos protección alguna, pues muchas colonias tienen un nivel muy bajo y esto, aunado al hecho de que no contamos con sirenas ni alarmas contra tsunami en todo nuestro frente de playa, nos hace ver lo desprotegidos que estamos contra un fenómeno de esta naturaleza.

La corriente salida de sus límites habituales puede alcanzar desde unos seis metros hasta 10, 20 o en casos extremos, como en Indonesia en 2014, hasta 30 metros. Es necesario elevar el nivel de varias colonias y tener alarmas contra tsunamis.

Recordemos que estamos en una zona altamente sísmica, de las peores del país, y un maremoto es algo que podría ocurrir en algún momento. La forma del nuestras bahías y el fondo marino no garantiza que estamos a salvo, pues un terremoto de magnitud superior a ocho grados en la escala de Richter nos pondría en el camino de las olas de un tsunami en pocos minutos.

Se han detectado 10 colonias con mayor riesgo en caso de un maremoto en nuestra ciudad y son las siguientes: Las Brisas, Morelos, Pacífico, Playa Azul, Infonavit, Fovisste, Soleares, Salagua y Club Santiago. Yo añadiría ahí la Burócrata y la parte baja de San Pedrito, junto a la preparatoria, y, en general, todo el Centro Histórico.

Pero hay una cosa que aún no se ha tomado en cuenta, y es que las olas de los maremotos, al tomar contacto con el agua de una laguna, continúan caminando, deslizándose como si fuera por sobre el mar, y esto hace que se aumente su fuerza y peligrosidad, pues el agua crecida nos llegaría tanto por el mismo mar como la laguna, a donde entraría desde Campos y Ventanas; por este lado llegaría con fuerza a la Unidad Padre Hidalgo, las partes bajas de La Pedregosa, La Bonanza, La Alameda, Libertad, Barrio de El Túnel, El Rocío, Punta Chica, etc.

Campos sería una comunidad afectada, desde luego, por su cercanía con el mar, aparte de su bajo nivel. Así que el puerto de Manzanillo están en serio riesgo de afectación por los maremotos, y ni señalizaciones hay o carteles dando indicaciones de qué hacer en caso de ver acercarse uno de estos fenómenos, pues aun las rutas de escape naturales en las que uno piensa, como son los cerros, a través de los angostos andadores, en el momento de ocurrir algo así, se iban saturar tremendamente con tanta gente queriendo escapar por ahí.