Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

En Manzanillo, la temporada de lluvias ya comenzó, siendo la mayoría de las precipitaciones que se han presentado relacionadas con la cercanía de ciclones y tormentas tropicales.

En algunas comunidades han empezado a tener problemas con el crecimiento de los arroyos, y aunque no se han tenido lluvias torrenciales de la magnitud de las que se han verificado en otros años, el crecimiento de estas avenidas de agua evidencia problemas relacionados con la intervención humana.

Es el caso de Salagua, donde el arroyo chico, conocido entre los habitantes como “El Mansillo”, a pesar de no ser tan manso, nunca había dado problemas, hasta hace unos años en que a alguien se le ocurrió entubarlo a la altura de su salida al mar, por debajo de la carretera, por un costado del hotel Karmina Palace.

A pesar de ser un arroyo que históricamente se ha conocido por ser poco caudaloso, sí es ancho, teniendo en algunas partes hasta 20 metros de anchura y, sin embargo, el área por donde desemboca hacia el otro lado de la carretera se va angostando, formando un cuello de botella, para ir a dar a dos tubos juntos, angostos, chiquitos, que hacen que se forme algo así como un embudo de alrededor de tres metros.

El agua que baja de las partes altas viene cargada de basura y hasta pedazos de concreto, por lo que al llegar a este punto se atora y la parte que no alcanza a salir por los tubitos se regresa, empezando a subir y subir el nivel del arroyo por sus laderas, de modo que, aunque las casas están muy en alto, de todos modos les llega la crecida y se les mete el líquido, echando a perder todo su mobiliario y aun amenazando con derribar las casas precariamente construidas.

De por sí, los tubos en cuestión, con tan poca capacidad de desfogue por su escasa anchura, están tapados en la parte de la salida hacia el hotel referido, por maleza y escombros, por lo que se forma un verdadera represa.

El otro arroyo de Salagua, conocido como El Grande, que baja cerca del mencionado, a pesar de ser más caudaloso, por tener una mejor salida hacia el mar por el lado de Las Hadas, no causa mayores problemas, lo que demuestra que todo es cuestión de agrandar la desembocadura del arroyo Chico o “El Mansillo” para que los problemas se terminen, y no querer solucionar todo con reubicar a las personas que viven por ahí.

Las colonias afectas por esta situación, ya que son cruzadas por el arroyo, son la Lázaro Cárdenas y Barrio Nuevo. Por último, no está demás citar que en el cauce del arroyo está asentada una constructora que aparte de estacionar ahí todos sus vehículos pesados, también arrojan al suelo sus materiales de construcción, los que en el momento de una fuerte tormenta, es susceptible de ser arrastrado hacia la desembocadura del arroyo, pudiendo bloquearlo del todo, lo que haría que el nivel del agua estancada se elevara tanto, que podría causar una tragedia.

Este es un panorama plausible, así es que es momento de tomar cartas en el asunto y prevenir.