Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

El pasado fin de semana leí una nota que me llamó mucho la atención, al señalarse que el zoológico de la capital del estado, en el parque regional Griselda Alvarez, se convertirá en un centro de rehabilitación para animales enfermos o heridos que entregue la ciudadanía, y una vez recuperados, ser puestos en libertad, ya que, aseguraron los declarantes, un animal nunca debiera estar en cautiverio, pues es una falta de respeto a sus derechos.

Quiero señalar que discrepo de estas consideraciones, ya que pienso que un parque-zoológico bien llevado, es positivo y vigente. Se supone que en estos sitios debe haber biólogos, veterinarios y toda una serie de especialistas en la vida animal, los cuales se aseguran que los animales estén en buenas condiciones de salud y de vida.

Gracias a los zoológicos, muchos animales han sobrevivido a su extinción, pues mientras que en libertad algunas especies han desaparecido de su hábitat, en cautiverio siguen existiendo algunos pocos, los que, gracias a programas de reproducción, han logrado multiplicarse y reintroducirse a sus hábitats naturales.

Si no fuera por los zoológicos que hicieron bien su papel, estas especies ya no existirían más que disecados. Recordemos que mientras que el tilacino o lobo marsupial de Tasmania ya había desaparecido en libertad, gracias a los cuidados de algunos parques zoológicos, el animal siguió existiendo durante varios años más en cautiverio.

El equilibrio ecológico se ha roto en muchos lugares, y al aumentar sus depredadores, muchas especies están en riesgo de extinción, mientras que en los buenos zoológicos están bien cuidados y reproduciéndose. En los laboratorios de estos parques se están haciendo muchos experimentos que ayudarán a salvar muchas especies, conocer mejor sus hábitos y conducta, reproduciéndose, etc.

Zoológico no es sinónimo de maltrato animal, hablando de los buenos, sino de un lugar de protección, donde también muchos niños y adolescentes pueden conocer a muchos ejemplares y aprender a respetarlos y amarlos. No estamos hablando de lo mismo que un circo, donde sí se maltrata de forma corriente a tigres, leones, elefantes, osos, etc., sin dejar a cambio nada de provecho.

Un zoológico moderno es una institución científica. La misma etimológicamente es. Zoo – animal, logos – estudio; estudio de los animales. Mire lo que al respecto de los zoos dice la Wikipedia: “Con el tiempo, la misión de los zoológicos ha pasado de ser la mera exposición de animales exóticos al estudio científico de los animales (el zoológico de Londres fue el primer zoológico científico del mundo, inaugurado en 1828) y, más tarde, la cría en cautividad y en particular la protección de especies en peligro de extinción o incluso ya extintas en estado salvaje, como el cóndor de California, el ganso de Hawái, el ibis eremita y el oso panda”.

Los zoológicos cumplen un papel en la educación pública, la investigación científica y la conservación de las especies. Por ejemplo, mientras que en libertad el león del Atlas ya desapareció hace casi cien años, en cautiverio sigue existiendo, y cada vez se reproduce más, por lo que se están haciendo intercambios entre zoológicos, y su número está aumentando, lo que hace pensar en que se puede reintroducir algún día en su hábitat natural.

Es por eso que los zoológicos son positivos y deben de seguir existiendo, lo único que hay que cuidar es que se mantenga en buenas condiciones a los ejemplares. Hay que mejorar el zoológico de Colima, y mantener diversos programas educativos y científicos, así como garantizar el correcto mantenimiento de sus animales.