Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Dicen que el fin justifica los medios, pensamiento basado en la obra “El príncipe”, de Nicolás Maquiavelo. Es una frase cínica pero muy exitosa para tantos que la siguen como una norma válida. Hay otra frase menos popular, de Hermann Busenbaum, que reza: “Cuando el fin es lícito, también lo son los medios”; por lo menos, así deberían serlo.

Esta frase maquiavélica nunca ha sido tan popular como hoy, porque aquellas personas que viven una vida de lujos y extravagancias extremas, ganados a costa de métodos totalmente cuestionables, criticables, son tremendamente admirados.

Hoy no se admira tanto a los altruistas, aquellos que hacen por los demás a pesar de no obtener ganancias, aquellos que se sacrifican con tal de hacer alguna obra positiva. Los héroes de las nuevas generaciones son aquellos que tienen todos los lujos y comodidades, sin importar cómo los consigan. Los delincuentes millonarios son más admirados que artistas, intelectuales o benefactores.

Para muestra un botón y podemos citar el caso de Claudia Ochoa Félix, cara visible de la organización criminal de los Antrax, quien presume en sus perfiles en las redes sociales sus joyas, mansiones, camionetas, armas, animales exóticos, ropa y viajes, teniendo más seguidores que muchos personajes públicos de la política y el ambiente artístico. Ella no canta, no actúa, no es político, no hace obras sociales ni se preocupa por las causas ambientalistas; sin embargo, es una celebridad de las redes sociales y como este caso hay muchos.

La mentalidad materialista es lo de hoy, y los medios no importan con tal de alcanzar el “éxito”. Es por eso que tenemos que honrar y reconocer a aquellas personas que han alcanzado el verdadero éxito por los caminos correctos, y hacerlos que compartan sus provechosas experiencias con las nuevas generaciones, para que surja el deseo de imitarles.

En Manzanillo tenemos a varios personajes que han logrado ser reconocidos con el premio de Ciudadano del Año, y hay otros que, aunque aún no han sido distinguidos con este galardón, son muy vastos los aportes que han hecho a nuestra ciudad y puerto en su ámbito. Hay que difundir su ejemplo. Hay que llevar a estas personas verdaderamente exitosas a compartir sus experiencias y relatar sus acciones, su vida, en las escuelas y diversos foros de jóvenes y adolescentes.

Manzanillo está lleno de personajes positivos que son más dignos de admirar que narcos, sicarios, pandilleros, prostitutas o secuestradores. Exito se ha vuelto sinónimo de materialismo, y se ha vuelto una regla aquel dicho que dice: “Cuánto tienes, cuánto vales”, y si alguien tiene una mansión, una camioneta carísima, ropa de marca y vive rodeado de lujos, se le considera una gran persona, aunque no aporte nada; los jóvenes dicen: “Ya la hizo”.

Esas personas no sólo no trabajan en nada ni ayudan a nadie, sino que incluso han construido su éxito pisoteando a otros y hasta deben vidas, pero se considera válido a la luz de: “El fin justifica los medios”.

En Manzanillo tenemos mucha gente a quien admirar, muchas personas positivas, emprendedoras y necesitamos conocerlas. Le se sorprendería cuántos manzanillenses menores de 25 años admiran a delincuentes y conocen y siguen sus vidas al revés y al derecho.