Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Se acercan los tiempos electorales, e incluso ya hay trabajo adelantado en el rubro proselitista, más que por los partidos, por personajes de la política estatal y municipal que tienen intereses muy marcados y quieren adelantarse al trabajo oficial de su instituto político.

Es momento de que como ciudadanos nos pongamos a reflexionar también sobre el trabajo que han acreditado cada uno de los actores políticos que tienen aspiraciones para que así, no nos dejemos sorprender por aquellos que quieran utilizar el oportunismo.

Esto lo digo porque es de todos sabido que hay muchos que se la pasan nadando de muertito, sin hacer casi nada más allá de lo que les toca por obligación, o incluso, que hasta han trabajado a favor de acciones e iniciativas en contra de los intereses de las mayorías y, sin embargo, ahora, en este momento en que tienen la intención de ser vistos por los reflectores que se están encendiendo, aparecen de forma sorpresiva, intempestiva, queriendo impresionar con alguna dádiva, alguna acción o acto emotivo, intentando atraer la simpatía popular. Esto se da en militantes de todos los partidos políticos, tanto los de primera línea como en los de segunda, pues todos quieren llevar agua a su molino, e incluso en personajes que no pertenecen a ninguno, pero que buscarán que algunas siglas los respalden en sus manifiestas aspiraciones.

Empezarán, pues, las dádivas, los apoyos, las despensas, los eventos patrocinados de todo tipo, los actos caritativos, las fotografías dándose baños de pueblo, las visitas a las colonias y hasta los actos emotivos, lacrimógenos, con alguna dosis de histrionismo. Esto no puede sorprendernos, pues tiene años sucediendo, pero ya ha sobrepasado incluso al control de los partidos.

Ellos están preparados, y nosotros también como ciudadanía debemos de estarlo, no cayendo en estas artimañas, que pese a lo viejas y gastadas, muchas veces dan resultados. Por ellas, muchos políticos incapaces han accedido a posiciones privilegiadas, haciendo un pésimo papel. Estas actitudes han rebasado incluso a la esfera de control de los partidos políticos. No puede ser que se siga jugando con el electorado, pues se supone que ya tenemos madurez. No nos dejemos sorprender. Como dice la sentencia popular, muy sabia, recibe todo lo que te den, pero vota por quien quieras; no vendas tu voto.

Los representantes populares, aparte de las responsabilidades inherentes a su cargo, tienen el deber de hacer trabajo de apoyo y gestión social directo, y para eso tienen partidas, presupuesto especialmente asignado, y no es ninguna obra de humanidad ni caridad. No permitamos que personas sin capacidad, pero con un colmillo largo y retorcido nos jueguen el dedo en la boca, como tantos años sucedió, y razonemos desde ahora bien nuestro voto, para que en las alcaldías y cámaras queden personas con probada capacidad.

Creo que es un llamado muy a tiempo, porque van a empezar a darse los movimientos de los que aspiran, con méritos o no, y usted verá aparecer hasta en la sopa a personas que en años nunca su supo de ellos, que nunca hicieron nada, si acaso politiquería.