Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

A pesar de los estímulos existentes para las empresas que emplean a personas discapacitadas, nos reportan que éstos tienen problemas para acomodarse en algún trabajo, por lo menos aquí en Manzanillo.

Hay muchas personas con deficiencias auditivas, visuales y motrices con dificultad para encontrar algún espacio en que les permitan obtener algún salario para mantener a su familia y solventar sus gastos personales. Por ello es necesario que se apoye a grupos de este sector de la sociedad para que formen cooperativas.

Por ejemplo, un grupo de sordos podrían establecer una pastelería y trabajar al interior de este establecimiento, mientras que una o dos personas que sí están en buen estado de sus sentidos y facultades serían los que atenderían al público, e incluso podrían surtir y cubrir pedidos en algún vehículo. Esto es sólo una idea.

Quizá quienes tengan alguna discapacidad no sean los más aptos para estar en un puesto de atención directa al público, pero sí pueden estar en una línea de ensamblaje, en producción en serie o en elaboración de productos a detalle en alguna banda mecánica, ya que son procesos muy especializados donde ellos pueden dar todo su potencial, así sean sordos, débiles visuales o con ceguera y problemas motrices y de retraso mental leve.

Los padres, aunque generalmente muestran un gran amor por sus hijos discapacitados, no pueden durar eternamente, y es una carga difícil para ellos cuando ya son grandes de edad y sus hijos minusválidos son mayores de los 18 años, pero aun si no pueden valerse por sí mismos, ni pensar siquiera en formar su propia familia o por lo menos ser independientes.

Pero son ciudadanos y tienen derecho a que el gobierno vele por ellos, dando apoyos y creando programas, beneficios y estímulos para que puedan insertarse con éxito al mundo productivo.

Sabido es que al atrofiarse un sentido, los demás se agudizan, y generalmente quien tiene alguna discapacidad se hace una persona muy creativa y hábil en aspectos que a los demás se nos complican.

Muchos tienen talentos artísticos, artesanales, pero se necesitan apoyos, para que no los veamos el día de mañana pidiendo limosna en la esquina de alguna calle, muchas veces siendo explotados por alguna banda de esas que se aprovechan de los discapacitados, como se ha visto ocurrir algunas veces en Manzanillo, en hechos lamentables y vergonzosos.

Los discapacitados no deben quedar marginados y aunque todo es más cuesta arriba para ellos, más difícil, es verdad, y sus limitaciones en algunas áreas son evidentes, innegables; también es verdad que, con los debidos apoyos y programas en su favor, a lo que tienen derecho, pueden lograr grandes cosas.