Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

El calor que en esta última semana ha estado sintiéndose en Manzanillo es quizá el más fuerte que se ha dejado sentir en mucho tiempo, por lo que es necesario tomar muchas precauciones para no sufrir deshidrataciones ni golpes de calor, pues ambos pueden tener consecuencias muy graves, incluso fatales.

Muchas personas, por motivos diversos, tienen que pasar largas horas al aire libre, y esto es riesgoso. En el caso de los alumnos de primaria y jardines de niño, se la pasan jugando mucho tiempo en el patio; en primaria y secundaria también se hacen las actividades de la materia de educación física al aire libre, y muchas veces sin tener los cuidados necesarios para que los muchachos se hidraten adecuadamente o se protegen con alguna gorra y estén a la sombra de un árbol o alguna cancha techada.

Afortunadamente, en una gran cantidad de escuelas de nuestro municipio implementaron los techados de sus instalaciones deportivas con velaria, que es una armazón ligera sobre la que se coloca una especie de lona o tela muy resistente y fresca, lo cual hace que el riesgo de insolación disminuya. Pero, ya que los menores están lejos de sus padres, es responsabilidad de los maestros estar al pendiente de que en una época tan tórrida como la actual, con temperaturas elevadas, pero sobre todo, una gran humedad, los niños y adolescentes estén bien protegidos, y que siempre haya agua suficiente para que beban.

El uniforme deportivo de las escuelas primarias debería de incluir una gorra, para que los chamacos puedan protegerse debidamente del Sol. También son cada vez más las escuelas que cuentan con el servicio de aire acondicionado, lo que es una gran ayuda para la concentración académica, pues la molestia del calor incide en el aprendizaje, y hace que los oyentes de una clase se distraigan y pierdan la concentración. Los alumnos de nuestro tiempo no teníamos estos beneficios.

En el caso del trabajo, son muchos los empleos que presentan un gran riesgo, porque se hacen bajo el ardiente rayo del Sol, y en este caso se encuentran los trabajadores de la construcción, como los que ahora, por ejemplo, están haciendo las obras de la SCT referentes al túnel ferroviario y todas las compensatorias en la ciudad que de ahí se desprenden. Los trabajadores de la Capdam, que reparan los ductos bajo el solazo, y qué decir de los albañiles, quienes se tuestan en sus obras.

Aquí hay que incluir a los agentes de Tránsito, que tienen que estar con los rayos del astro rey a plomo sobre sus cabezas sin moverse de su puesto, para dirigir el tráfico citadino, al igual que los marinos y soldados en sus formaciones y ejercicios militares. Otro caso es el de los trabajadores portuarios, pues muchos de ellos laboran en los patios, en explanadas donde el Sol refulge implacable sobre el pavimento y todo aquel que ande por ahí caminando.

Es por eso que debemos tener agua a la mano en alguna botella o cualquier otro líquido, que usemos gorra o sombrero para cubrirnos de los haces caloríferos solares, y en los casos en que sea posible, usar una crema con bloqueador solar. Lo mismo hay que tomar todas las precauciones posibles en el caso de que tengamos que caminar trechos largos sin sombra, porque el golpe de calor da pocos avisos, y muchas veces es mortal.

Al llegar a nuestra casa hay que darnos un buen baño largo, que permita que bajemos la temperatura corporal desde lo interno, y que nos hidratemos a través de la piel de todo el cuerpo. Hay que considerar que en esta época también se ponen en gran actividad muchos virus e insectos nocivos, por lo que las infecciones y enfermedades son un peligro.

Las cucarachas pululan y algunos padecimientos se recrudecen por medio de las bacterias, mientras que los alimentos se descomponen a gran rapidez, causando problemas intestinales, de manera que, no hay que dejar alimentos fuera del refrigerador más allá de cortos períodos, para que no tengamos problemas a nuestra salud.

También el calor hace que entren en actividad, y salgan de sus escondites, los alacranes, y los riesgos de picaduras aumentan; aunque hay que decir que su número se ha reducido drásticamente en la zona urbana en las últimas dos décadas.

El calor apenas está empezando, pues la temperatura que se ha registrado a lo largo de las últimas semanas ronda los 30 grados centígrados, cuando sabemos que en Manzanillo el termómetro se eleva hasta por encima de los 35 grados, y la sensación térmica llega a estar rondando los 40 grados centígrados. Esperemos que pronto lleguen las primeras lluvias para que el clima se refresque, porque dice la tradición popular colimense, nunca confirmada ni rebatida del todo, que cuando hace un intenso calor y no llueve, entonces tiembla, y fuerte. Esperemos en Dios que no suceda así.