Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Qué bueno que el Insuvi (antes Ivecol) esté pretendiendo acabar con los famosos pies de casa que se usaba entregar en los fraccionamientos, los cuales, hay que decirlo, eran una verdadera vergüenza, porque la gente, por su necesidad, se metía a vivir ahí como si fuera una casa completa, y por falta de recursos para invertir en construir el resto de la vivienda, así se quedaba de por vida.

Se fue haciendo costumbre, y aun las casas que se suponen son completas, han sido en los últimos años en su mayoría muy pequeñas, y es de dudar que puedan crecer a un tamaño digno; sin embargo, por salud, es recomendable no vivir en las popularmente llamadas pichoneras, que hacinan a la gente en pequeños espacios, donde más que convivir se invaden unos a otros y se generan muchas conductas inadecuadas, como es la promiscuidad, que es cuando los padres y los hijos duermen todos en una misma recámara, incluso compartiendo los vástagos de diferente sexo la misma cama, lo cual hace que no haya la privacidad que cada individuo requiere como ser humano.

Las casas del viejo Manzanillo eran grandes, y aunque las familias eran pobres, se esforzaban en hacerse de una casa con recámaras para todos sus hijos, y si no las tenían, ser las iban construyendo poco a poco. Se tenía su buen jardín, donde jugaban los hijos y las mascotas, y todo esto redundaba en una mejor salud física y mental.

Esperemos que el propósito anunciado del Instituto de la Vivienda en nuestra entidad prospere y podamos empezar a ver colonias menos deprimentes, menos hechas en serie, viviendas dignas, con sus escuelas cerca, áreas verdes, espacios de juegos infantiles, canchas deportivas, parques y servicios (transporte público, rutas de recolección de basura, etc.) también, porque cuando nuestra casa es un infierno donde todos viven apretujados, suscitando esto pleitos y discusiones, es el caldo de cultivo para las adicciones, el pandillerismo y la delincuencia.

Al parecer esta nueva política se iniciará en Manzanillo con la construcción de 170 viviendas amplias, con dos recámaras, y 250 lotes bastante espaciosos, con todos los servicios ya listos para conectarse, en el fraccionamiento Fimaga Norte, por la salida hacia Chandiablo, y estaremos pendientes para ver que se concrete, esto que es un anhelo para los manzanillenses que requieren una vivienda para su familia.