Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Señalaré un hecho del acontecer mundial actual, para, en base a esta noticia que acapara los titulares de la prensa internacional, aplicarlo a nuestra realidad como municipio y ciudad.

Terrorífico el caso del secuestro de más de 200 niñas nigerianas de un internado, a manos de un grupo miliciano islamita denominado Boko Haram, los cuales se declaran enemigos de la educación en las mujeres, lo que consideran que es un mal importado de occidente.

En un video mandado por el líder de este grupo armado, se ufana de su machismo y de que, sin ningún aprecio por las niñas capturadas por él, asegura que las venderá. Según el testimonio de algunas niñas que lograron escapar, aseguran que en su cautiverio las adolescentes eran violadas hasta 15 veces al día. Este país está dividido en dos grandes regiones de acuerdo al punto de vista sociológico, ya que el sur es cristiano y el norte musulmán, mientras que en la región central, ambas religiones, más que encontrarse, chocan.

Entonces, recapitulando a grandes rasgos, tenemos ahí intolerancia religiosa e ideológica, problemas educacionales, machismo y trata de blancas. También podríamos señalar corrupción política, pues de acuerdo a las últimas informaciones, este infame grupo es patrocinado por representantes de algunos partidos políticos nigerianos, ¿algo de esto le resulta familiar?

Nos admiramos de lo que sucede en Nigeria, porque nos parece algo muy lejano y distinto a nuestra realidad, y somos buenos para acusar; pero, ya se sabe la sentencia del dicho que reza: Cuando uno acusa o señala con un dedo, otros tres nos apuntan a nosotros. Hay aún en nuestros días muchos padres que no apoyan a sus hijas para que estudien, porque piensan que es una inversión que se tira a la basura, pues luego se van a casar o a juntar con alguien, y no van a ejercer su carrera o la van a dejar trunca.

Dicen que para ser amas de casa no se ocupa estudiar, y por eso es mejor comprarles ropa, zapatos y maquillaje de calidad para que pesquen a un buen partido, un hombre adinerado, con un futuro asegurado que las mantenga. Parece mentira, algo desterrado de nuestra sociedad, pero está más vigente de lo que podamos imaginar.

En vez de jovencitas preparadas, cultas, educadas, nos encontramos con mucha sensualidad y vanidad, pues todavía se prepara a las hijas para ser buenas esposas y no para trabajar, salir adelante y triunfar. Por eso hay tantas adolescentes embarazadas y madres solteras, porque se despierta una híper-sensualidad. ¿Estamos muy lejos del modo de pensar y de actuar de Boko Haram? En los hogares todavía se da más realce al hijo varón, al que se prepara para ser un triunfador en el mundo de la empresa y los negocios, y se le da todo el apoyo para que se prepare.

Hay diferencias en la educación entre el hombre y la mujer, lamentablemente, aunque hay que decir que está cambiando, más por el empuje de ellas que por el apoyo de las familias. Tal vez, después de todo, los milicianos de Boko Haram no se sentirían tan incómodos en una sociedad como la nuestra, donde el machismo educativo y la falta de oportunidades para la mujer están muy presentes.