Desde el Malecón


Víctor Manuel Martínez

 

A pesar de que en Manzanillo hay muchas y muy buenas escuelas, en muchos casos no se prosigue hacia los niveles medio y superior, porque no hay un aliciente o un apoyo; pero afortunadamente, con el respaldo de las becas que otorga el municipio, ese obstáculo puede evitarse con un poco de mayor facilidad, sólo esforzándose en sacar buenas calificaciones.

Las becas son más de cuatro mil para los niveles de secundaria, preparatoria y profesional. Esta es una buena inversión para el futuro, por seis millones de pesos, hecha por el gobierno municipal.

Recuerdo que hace unos años, un grupo de activismo social porteño se trasladó a Cuba para ver en qué podían ayudar a la gente de aquel país y conocer sus costumbres y cultura; agrupación dentro de la que conocía a varios de sus integrantes.

De entre los que fueron, la gran mayoría eran jóvenes, muchos de ellos en la preparatoria, otros ya cursando una carrera profesional y algunos ya recibidos de ella. Estando en La Habana tuvieron la oportunidad de convivir con niños de aquel país, en edad escolar de primaria y secundaria, y se toparon con que, a pesar de que sus carencias en alimentación y vestimenta eran evidentes, esos chamaquitos tenían más cultura y mejor manera de expresarse que los adultos manzanillenses, lo cual los sorprendió y avergonzó a un tiempo; la razón es que Cuba, desde la llegada al poder de Fidel Castro y hasta ahora, se ha caracterizado por su gran esfuerzo en lograr salud y educación universal, de manera que casi cualquier cubano llega obtener un título profesional, destacando sus médicos, científicos e investigadores, sobre todo en materia de salud.

A pesar que en los últimos años, a partir de la caída de la Unión Soviética, la pobreza ha aumentado, no cejan en su esfuerzo de proveer al pueblo de buena educación, ahora bajo la presidencia de Raúl Castro.

Pero bueno, mi intención no es hablar de Cuba, sino poner un ejemplo de que, aun en medio de la mayor adversidad y carencias, se le debe dar prioridad a la inversión en materia de educación, y esto, afortunadamente, es lo que estamos viendo suceder en Manzanillo, pues apenas están terminándose las últimas entregas de uniformes escolares a preescolar, primaria y secundaria, y ya se arrancó con la entrega de becas.

Apostarle y aportarle a la educación siempre será algo positivo, pues hay muchas familias que quisieran que sus hijos estudiaran, pero su realidad les hace difícil permanecer en las aulas. Si queremos que nuestro nivel educativo se eleve, es necesario que se apoye a los que carecen de recursos para proseguir sus sueños.

Hay que decir que en algunos casos, los jóvenes y adolescentes ya ni sueños tienen de superarse por medio del estudio y la preparación, ante la falta de oportunidades y multitud de carencias que encuentran en su entorno familia, y esa es la razón que pronto entrar al mundo laboral sin la debida preparación que les permita aspirar a mejores puestos de empleo.

Necesitamos volver a ocupar esos primeros lugares nacionales en materia de educación que como entidad tuvimos en los tiempos en que era gobernador Fernando Moreno Peña, en los cuales nos enorgullecíamos de tener la mejor universidad del país, y una de las mejores de Latinoamérica. El problema empieza de la secundaria para arriba, en que muchos jovencitos deciden dejar de estudiar para aprender un oficio, y así poder ayudar a los gastos que hay en casa.

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