Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

El Día del Trabajo ya debería de haber cambiado su nombre a Día de los Sindicatos, pues únicamente se hace caso de los requerimientos agrupados dentro de estos gremios, a los que se les mejoran constantemente sus prestaciones, a veces de modo exagerado, todo porque ya han aprendido muy bien a presionar, por el poder que representa su voto corporativo, mientras que los trabajadores que no pertenecen a un sindicato tienen el mismo sueldo por años, debido a que el salario mínimo no es el adecuado a estos tiempos, ni a las zonas económicas en que está dividido el país, las cuales también, por cierto, habría que revisar.

Todos sabemos que la mayoría de los líderes sindicales abrigan intereses políticos, y muchos ya están totalmente inmersos en este medio, y esto es así desde los tiempos de don Fidel Velázquez, líder vitalicio de la CTM, el cual duró en el cargo una eternidad, convirtiéndose en un meme que fue parodiado y usado como caricatura en cartones periodísticas y hasta películas.

La mayoría de los sindicatos mexicanos están adheridos a un partido político, y esto es así porque se formaron en los tiempos en que éste tenía poder absoluto, pero no se puede pensar que todos los obreros piensen de manera uniforme, y en la práctica no funciona así, como se ha demostrado en algunas elecciones pasadas, en que el líder de un sindicato promete el voto de sus agremiados en algún sentido, pero a la hora de la verdad, los resultados son totalmente diferente, porque los trabajadores no le hicieron caso.

Los sindicatos en muchos de los casos sangran a las empresas y hasta a los niveles de gobierno, porque tienen peticiones desmesuradas todo el tiempo, muchas de ellas abusivas e injustas, no importándoles que puedan afectar presupuestos ni la economía de sus empleadores, y por eso aquí mismo, en nuestra entidad, hay municipios que están en la quiebra, lo cual, desde luego y afortunadamente, no es el caso de Manzanillo.

Hablando del festejo, acabado de pasar en nuestro calendario, pienso que una medida que el gobierno de nuestra entidad debería de adoptar es el proteccionismo laboral; al hablar generalmente de proteccionismo, esto es tomado con una connotación negativa, pero en este caso me refiero a dar prioridad en los trabajos a las personas oriundas de Manzanillo sobre las foráneas, considerar a las personas que ya tienen tiempo y experiencia en una posición y especialmente a las de la tercera edad, que aún están en condiciones y tienen deseos de laborar, así como tener espacio para los discapacitados.

Hay muchas personas de la tercera edad que están sin empleo y tienen la pericia y la salud para continuar aportando a la sociedad con su participación activa, además de contar con la disposición para ello, y deben ser apoyadas para que puedan continuar haciéndolo. Ellos también tienen derecho a un empleo digno, pues muchos no tienen algún familiar que les apoye en caso de quedarse sin trabajo; sin embargo, aún tienen responsabilidades que cumplir y necesidades que subsanar.

En el caso de los discapacitados, ellos también tienen necesidad de trabajar y derecho a ser tomados en cuenta, pues si es así, estamos hablando de discriminación hacia su condición. Ellos también tienen familia, responsabilidades y necesidades y hay muchas actividades que pueden hacer, e incluso con excelencia, pues es sabido por todos que a falta de alguna capacidad, desarrollan otras de forma extraordinaria, lo único que necesitan es contar con una oportunidad, para no acabar pidiendo dinero en las calles.

Algo más relativo a este tema, es cuidar que desaparezca del todo el trabajo infantil, sobre todo en las delegaciones y comunidades, donde muchos padres irresponsables los ponen a vender pan, bolillo, ir al campo y otras cosas, haciéndoles que mermen en sus estudios por el cansancio con que llegan a las aulas.

Finalmente, todos tenemos derecho, trabajemos donde trabajemos, a que el gobierno garantice que aumenten nuestro sueldo a la par que aumentan los precios, porque el poder adquisitivo de los salarios es cada vez menor, y eso cualquiera lo puede notar, porque ganamos lo mismo, pero cada vez nos alcanza para menos. El tema del trabajo es muy amplio, al que se tiene que prestar más atención, y de esta forma se evitará que muchas personas y hasta familias enteras tengan emigrar de forma ilegal y peligrosa a los Estados Unidos (y ahora también a Canadá), para tener chance de progresar.

Aquí mismo, en nuestro municipio, se habla de comunidades en que los hombres adultos son pocos, pues han tenido que irse a trabajar al vecino país del norte. Eso no tendría por qué ser así. Pero demos siempre gracias a Dios por nuestros trabajos, y no dejemos nuestros sueños de progresar.