Desde el Malecón


Víctor Manuel Martínez

 

En Japón se ha convertido en un problema de salud el morir por exceso de trabajo, conflicto al que los nipones ya hasta le han puesto un nombre: “Karoshi”.

Desde hace años se pone como ejemplo la mística de trabajo que tienen los empleados del país del Sol Naciente, pero los resultados de este hábito, por lo visto, no han sido provechosos para la salud de estas personas.

Se dice que la superación personal y el éxito tienen que ver con vivir para trabajar, como si la persona fuera solo una máquina o un robot. El éxito no es medido en relación a nuestros logros familiares, intelectuales, culturales, deportivos o de otros aspectos de nuestra vida, sino solamente en el laboral. Se sabe que Japón tenía que levantarse de sus cenizas tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial, y así, a marchas forzadas, casi partiendo desde cero, lo lograron.

En México y Latinoamérica la explotación laboral se ha disfrazado de rollos de predicadores de la superación personal, y cada vez se trabajan más horas y los sueldos no aumentan; esto quiere decir que los sueldos han bajado. Si a usted le aumentan las horas de trabajo, entonces también le deben aumentar el sueldo, pero esto no sucede así. Cada vez las personas pasan menos tiempo con sus familias, con sus amigos, van menos a eventos culturales y artísticos y hacen menos vida social. Los amigos son los compañeros de trabajo, y esto de forma forzosa, porque es con las personas con las que más tiempo se pasa en la vida.

Se dice que si seguimos con esta forma de vivir, vamos a llegar al éxito, a ser ricos y poderosos, unos triunfadores, como los japoneses, y nos superaremos como personas. Como si ser ricos y hasta millonarios nos hiciera ser mejores personas; pero no, Donald Trump no ha mejorado en su calidad de ser humano con sus millones de dólares.

No permita que le paguen lo mismo, si le quieren aumentar tres horas de chamba, bajo cualquier pretexto o amenaza velada que debe cuidar su trabajo. En algunos países de Europa y en Corea del Sur se está considerando como delito que los patrones les llamen a sus empleados por motivos laborales fuera de las horas de trabajo, por las noches y los fines de semana, pues se ha tipificado dentro del delito de acoso laboral.

Falso que debemos estar disponibles las 24 horas del día para una empresa, a menos que sea una emergencia muy grave, y más cuando cínicamente nos dicen que estamos obligados y no se pagan horas extras.

El karoshi o muerte por exceso de trabajo, en el que la persona generalmente fallece cayendo sobre su escritorio extenuado, fue detectado en Japón en 1987. El extremo cansancio puede ser causa de accidentes fuera de los horarios de trabajo, cuando la persona se duerme mientras conduce o colapsa por una crisis nerviosa.

El año pasado, en Japón, oficialmente se dio a conocer que murieron por esta causa más de dos mil personas, y sus familias fueron indemnizadas por las empresas para las que laboraban, al determinarse que murieron por tal razón; sin embargo, de forma extraoficial, organizaciones sociales aseguran que por esta causa mueren al año en aquella nación oriental más de 10 mil personas. Todas éstas no llegan generalmente a los 45 años de edad.

En México no hay cifras al respecto, porque ni siquiera se ha estudiado este fenómeno; pero al parecer, al igual que allá, también la vida ha empezado a girar en torno al trabajo. Y ahí le va la sorpresa final de este artículo, en el 2016, de acuerdo a la Organización Mundial del Trabajo, el número uno en el ranking de más horas laborales no lo ocupaba Japón, sino… México. En los primeros lugares también están India, Corea del Sur, Taiwán y China.

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