Desde el Malecón


Víctor Manuel Martínez

Una gran noticia para la ecología y el turismo es la que se dio a conocer el día de ayer, consistente en que el Iguanario de Manzanillo, un esfuerzo particular del señor Ramón Medina Archundia, logró por fin alcanzar para su recinto, albergue de la fauna local, la categoría de Unidad de Manejo Ambiental (UMA), otorgado por la Semarnat. Esto le obliga a mantener ciertos estándares, y, por otra parte, le permite acceder a programas de apoyo y recursos que permitirán que se desarrolle y crezca.

Este lugar se ha convertido en ejemplo de un esfuerzo ciudadano, pensando en salvaguardar y mostrar la fauna de nuestra región a propios y extraños, buscando con ello crear conciencia de lo importante que es que respetemos al medio ambiente y la ecología, para tener un mundo mejor y, sobre todo, más equilibrado entre desarrollo y sustentabilidad.

Hay que recordar que Manzanillo es altamente desarrollado comercial e industrialmente, y en especial, altamente contaminado por emisiones de combustóleo y partículas ambientales provenientes de la planta termoeléctrica “Manuel Alvarez”, Peña Colorada y las muchas mineras que en los últimos años se han asentado en nuestro municipio, muchas de ella funcionando, según se dice, de forma totalmente irregular.

No sólo la mancha urbana se ha visto altamente contaminada, sino que la polución ha alcanzado también a las partes rurales, anteriormente muy boscosas, tupidas de vegetación y exuberantes de fauna de todo tipo. Se han ido las aves migratorias, los animales de uña como las onzas, los venados, las nutrias o perritos de agua, y cada vez desaparecen más y más especies por la depredación humana.

El señor Medina Archundia empezó a alimentar y cuidar iguanas hace muchos años, a finales de los años 80’s o principios de los 90’s. Estos reptiles se alimentaban de los guamúchiles que ahí abundan, pero muchos niños, adolescentes y jóvenes iban a cazarlas a pedradas, a veces por diversión, y la gente más pobre, por comérselas. El señor Medina, pues, trabajaba en un taller aledaño a los guamúchiles, pegado a los canales del Seguro Social

Con el tiempo, al verse protegidas por esta persona, fueron llegando más y más iguanas, primero decenas, luego centenas, y hoy hay miles. Esta persona quizá no tenía la mejor preparación para hacer esta tarea, pero tuvo la disposición, y gracias a ello hoy contamos con una UMA en el centro de la ciudad, que hay que visitar y promover.

Su esfuerzo contagió a la ciudadanía, que amó este proyecto, lo hizo suyo y lo defendió. En especial, hay que destacar el apoyo que muchos comercios, en especial los del Mercado 5 de Mayo, han dado al Iguanario a lo largo de sus años de vida, con alimento para los animales que ahí son resguardados. Hay que decir que actualmente se mantienen en su interior a muchas especies de animales, no sólo iguanas, desde algunas de gran tamaño, hasta una tarántula, todas las cuales están debidamente inventariadas.

Quizá muchos políticos quieran pararse el cuello al lograrse el nombramiento del Iguanario como UMA, pero en verdad es un logro muy meritorio de un manzanillense destacado, que merece todo el reconocimiento, como es el caso del señor Ramón Medina Archundia. Hay que decir que el delegado de la Semarnat, Nabor Ochoa López, mostró tener una gran sensibilidad y visión en este caso, pues desde que asumió su cargo, se comprometió y lo llevó a la realidad.