Desde el Malecón


Víctor Manuel Martínez

 

Un gobierno debe hacer un buen uso de las finanzas, administrando bien los recursos que maneja. Por esto es importante que dosifiquen los gastos superfluos, innecesarios, los lujos y todo aquello que no se justifique; porque, en lo que sí no se vale ahorrar es en lo que beneficie a la población.

Es decir, no se vale pichicatear en aquello que repercute en la ciudadanía. No se deben recortar los programas sociales ni ningún apoyo o beneficio a sectores de la población, sobre todo a los más marginados, ni tampoco frenar o ignorar las necesidades de obra pública en los barrios, colonias y delegaciones. Es un difícil equilibrio el que hay que hacer para ahorrar en lo que hay que ahorrar, y gastar en lo que es ineludible y responsable tener que gastar.

Porque, en realidad, cuando está bien aplicado un recurso, no es un gasto, sino una inversión. Hay que recordar que lo que se maneja en una administración de gobierno, sea del nivel que sea, federal, estatal o municipal, son los dineros del pueblo. Los dispendios y despilfarros deben erradicarse. Antes, se sabía que alguien había alcanzado un alto nivel en la función pública por la vida de magnate que se daba, por los gustos caros y los caprichos que se cumplía; hoy debe haber conciencia y mesura en los servidores públicos.

Si se necesita hacer un gasto de gasolina para llevar un beneficio a alguna población de nuestro municipio, es un gasto bien realizado. Pero si es un beneficio soterrado para algún funcionario, personal, ese sí debe ser evitado. Si en trámites burocráticos e ineficaces, hechos por costumbre o tradición se hacen gastos importantes, éstos sí deben ser cortados de tajo. Eso es hacer a un gobierno eficiente en cuanto al gasto.

Es por todo esto que es tan difícil llevar adelante una dependencia de gobierno, ya sea un instituto, dirección o secretaría, por el necesario trabajo de buena administración que se debe llevar a cabo para sacar adelante su trabajo. Y esto, desde el puesto más alto hasta el más bajo de todos.

Es vital que todos sepan administrar bien y amarrarse el cinturón para ellos, para sus cosas administrativas, y dar buenos resultados en cuantos a programas, apoyos y beneficios a la sociedad.