Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

 

Mucho es lo que se nos repite que somos un puerto de clase mundial y de punta a nivel nacional; pero, cuando se dice puerto, sólo se piensa en las cifras de movimientos de carga que hace nuestra terminal comercial portuaria; pero, sin embargo, como ciudad, como municipio, ¿cuál es nuestro nivel de prosperidad y desarrollo?

Sabemos que la prosperidad o crecimiento del puerto comercial de Manzanillo, no está directamente conectado con la prosperidad o crecimiento de la ciudad y el municipio de Manzanillo, pues las ganancias que en materia económica deja la actividad en la terminal, la federación las distribuye en diferentes apartados y solamente una pequeña parte se queda en la entidad y otra, todavía más pequeña, en Manzanillo propiamente.

Esto lo traigo a colación porque, cuando se califica a los municipios del país, estas calificaciones se basan en conceptos vagos, no muy especificados y los datos que arrojan estas calificaciones se manejan de manera política de forma que no son resultados confiables, lo que explica que todas las entidades del país claman ser las más prósperas, las más seguras o con mayor calidad de vida de acuerdo a sus propias cifras e incluso, para ello, se pagan estudios y encuestas.

En días pasados se dio a conocer la lista de los países más prósperos del orbe por parte del Instituto Legatum, con sede en Londres, Inglaterra, en la que para obtener el índice de prosperidad se toman en cuenta, ente otros puntos, el grado de seguridad, felicidad, salud, libertad personal, acceso a la tecnología, oportunidades de negocios, calidad de los servicios, PIB, calificación de su gobierno, oferta de empleo, educación, esparcimiento, cultura y descanso y beneficios sociales que tiene la población de las naciones del mundo. Creo que son muy buenos puntos a calificar para saber el nivel de prosperidad de un país, y que también servirían muy bien para poder conocer que tan prósperos  somos como ciudad y municipio (que, repito, no es lo mismo que como puerto comercial, de lo que sí se tienen datos en abundancia).

De los puntos enumerados se podría hablar de calificaciones para Manzanillo relativamente negativas en algunos. Por ejemplo, en cuanto a seguridad, de ser una de las zonas islas del país donde la violencia no había sentado sus reales; hoy tenemos actos de inseguridad casi todos los días, en diferentes zonas de nuestra demarcación geográfica. En cuanto a salud, hay que decir que varias veces al año nos vemos golpeados por epidemias de distintas enfermedades virales, a pesar de las fumigaciones constantes en contra de la proliferación de los mosquitos, y la contaminación causa otras muchas enfermedades respiratorias e incluso, no faltan los porteños de algunas comunidades que las relacionen con el alto índice de cáncer.

No podemos decir que haya buenos sueldos, la vida es muy cara, muchos de los empleos se van a foráneos, escasean las oportunidades de negocios y, aunque hay mejoría, todavía faltan más opciones culturales y de esparcimiento.

El manzanillense es feliz, porque es parte de su carácter porteño, más que por factores externos; sin embargo, esto repercute para bien en su salud y en su actitud general hacia la vida. Creo que tenemos un aceptable acceso a la tecnología, y eso incluye a las personas de la tercera edad, quienes se han modernizado y entrado al mundo de las redes sociales, la carretera de la información, la telefonía móvil con todas sus aplicaciones y herramientas, etc.

También considero que tenemos una buena oferta educativa, pues se han abierto muchas nuevas carreras sobre estudios que tienen que ver con las necesidades locales, y se han ido dejando de lado aquellas carreras que ya están sobresaturadas. En cuanto a obra social, creo que también hay buenos programas sociales, que, aunque hay que decir que en la mayoría de los casos puedan responder a motivaciones políticas, como quiera que sea, el beneficio está llegando y es algo positivo, más allá de la intención.

En fin, que el hecho que tengamos un puerto próspero, no quiere decir que, por ende, también tengamos una ciudad o un municipio próspero.

En cuanto a la lista de países más prósperos que se acaba de dar a conocer, hay que decir que el número uno es Noruega y que en el Top 10 hay cuatro países escandinavos, como son la propia Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia; y países fuera del continente europeo en ese selecto grupo solamente hay dos de Oceanía: Nueva Zelanda en el puesto cuatro; y Australia en el lugar séptimo; y uno del continente americano, que es Canadá. Y, si se preguntan por Estado Unidos, este aparece hasta el lugar número once. En cuanto a países latinoamericanos, no hay ninguno situado entre los treinta y uno que conforman la lista, incluyendo, desde luego a México.