Desde el Malecón


Víctor Manuel Martínez

 

Manzanillo se está rezagando en cuanto a su imán para el turismo nacional e internacional, y es algo que, por su importancia, debiera estudiarse a fondo para encontrar las causas de este declive como atractivo, después que entre los años 70’s y 90’s, Manzanillo estuviera en una posición mucho mejor a la que actualmente ocupamos en cuanto al mundo de la industria sin chimeneas.

No podemos quejarnos en cuanto a nuestras bellezas naturales, porque Dios nos dotó de escenarios preciosos, que por sí solos nos ponen al nivel de cualquier paraíso internacional para vacacionistas. Algunos de los puntos inciden de forma negativa en la oferta que hacemos, como la falta de valor agregado a los atractivos.

El atractivo tiene que ser reforzado con toda una infraestructura de servicios y complementos creados, no naturales, que se añaden a la belleza intrínseca del paraje en cuestión; lo que demuestra trabajo e interés por parte de las autoridades turísticas. Alrededor del punto de atracción para los visitantes, tienen que habilitarse más creados por la mano del gobierno o los inversionistas, para así entregar un paquete completo. Esto se está haciendo en otros lugares con excelentes resultados.

Hay que vernos como turísticos, porque muchas veces, la verdad, nos vamos más por el lado de la vocación portuaria e industrial, y eso hace que los accesos a los sitios de interés no se embellezcan, reparen ni remodelen, porque no tenemos conciencia que la primera impresión cuenta mucho.

El turismo es una actividad lucrativa y benéfica no solamente para restauranteros y hoteleros, sino para todos los manzanillenses, y por tanto, todos debemos participar, manteniendo limpia la ciudad, e incluso participar en programas como pintar todas las fachadas de las casas de los sectores de un mismo color, para resaltar nuestra belleza cerril junto al mar, como se ha intentado en algunos ocasiones, y sólo se ha logrado de manera muy parcial. Y parte de la razón es porque pensamos que los únicos que deben invertir y esforzarse por levantar a Manzanillo turísticamente son los prestadores de servicios.

Debe tomarse conciencia que no podemos seguir dependiendo al cien por ciento del turismo de playa, porque aunque tenemos balnearios marinos muy bellos, eso puede ser el gancho principal que atraiga a una pareja, a una familia o a un tour; pero estando aquí necesitarán otras opciones, como son las culturales, en especial museográficas; ecoturísticas, artesanales, etc.

Tenemos que promover nuestros ríos, hacer paseos por lagunas, impulsar el parque metropolitano de Las Garzas, el turismo rural hacia la parte alta, grutas y otros parajes interesantes fuera de la costa, pero no de una forma limitada o pichicata, sino que tenemos que aparecer en medios de importancia nacional e internacional, que valga la promoción cada peso que cuesta, porque mucha gente la va a ver.

A estas alturas todavía Manzanillo no cuenta con un buen museo en un sitio céntrico, y se tiene años diciendo que se abrirá el arqueológico, pero por una razón u otra, esa apertura se sigue posponiendo.

Se ha hablado de ampliar la zona de portales arqueados en el Centro Histórico como un atractivo para el visitante e incluso la posibilidad de cerrar algunas calles, para hacer parte del antiguo casco urbano como peatonal, y más últimamente, hacer recorridos en lancha utilizando como base los muelles de El Túnel, recién inaugurados, de un camino escénico por la parte alta de los cerros, y esperemos que se haga al respecto con tantas ideas; y que también se trabaje en más festivales interesantes que se vuelvan tradicionales año con año.

El Iguanario también está esperando a ser ampliado y embellecido, ya que se ha convertido en un imán recomendado de boca en boca por los turistas. Manzanillo tiene mucho que dar en cuanto a lo turístico, pero se está quedando atrás de manera alarmante, y esta es una realidad.

Podemos dar mucho más, pero al parecer hay quienes han renunciado a impulsar y promover el turismo como una de nuestras vocaciones, queriendo ignorar que una de nuestras fortalezas como municipio es la diversidad de formas de desarrollo y generación de riqueza que tenemos.