Desde el Malecón


Víctor Manuel Martínez

 

Para quienes viven o laboran por el boulevard costero Miguel de la Madrid existe el añejo problema de que son escasos, contados, los pasos peatonales elevados por encima de esa peligrosa vialidad de alta velocidad a cuatro carriles. Por esta razón, es bastante problemático el cruzar en los puntos en que no hay semáforos, que no son pocos.

Esto es algo que se observa desde Fondeport hasta Santiago por igual. Incluso, los puentes peatonales también se han vuelto necesarios para la Avenida Elías Zamora Verduzco. Para las personas de la tercera edad o con discapacidad, muchas veces no es suficiente el espacio de tiempo en que el semáforo les permite el paso seguro de una acera a la otra, pues, como ya señalé, es un tramo largo, que incluye cuatro carriles y un camellón central ancho, y el intervalo en que dura prendida la luz roja no alcanza para quienes no pueden caminar de forma rauda.

Otro problema que tenemos en nuestro municipio es que cada vez quedan menos accesos al mar, pues la franja costera se ha llenado de oficinas y hoteles, que cada vez quedan menos lugares por donde se puede acceder a la playa.

Es muy lamentable que sucedan hechos como el que se verifica en la Colonia Fovissste, donde un conjunto turístico, que está al lado contrario del mar, se adjudicó un mirador-andador público del lado contrario de la carretera, del costado de la playa, que presenta unas amplias escaleras que tapan la libre entrada al mar. Son la única manera en que se puede acceder por ahí a la playa; sin embargo, en la parte superior le pusieron una ancha y gruesa puerta de la que la única llave la tienen en el hotel.

Todo el año la puerta está cerrada, por lo que no se puede entrar a la playa, salvo cuando por parte del hotel la abren para que entre, ya sea su personal o quienes ahí se encuentran hospedados. Al principio empezaron con el pretexto de poner bardas y baños como un servicio al pie de la playa, y luego se adjudicaron el espacio y, para terminar de demostrar que, según ellos, este acceso es únicamente para sus huéspedes, del lado del mar, a la salida de este acceso hicieron un chapoteadero.

Así es que las personas ya no pueden pasar de las colonias a la playa, ni de la playa a su casa en alguna colonia al lado contrario de la carretera. Estamos hablando de una afectación a alrededor de 400 familias que ya no pueden transitar libremente por ahí.

Ahora, cuando quieren pasar hacia el lado de la playa, tiene que irse caminando hasta el Hotel Fiesta, por donde hay otro mirador-andador. Como una concesión gracioso del conjunto que se apropió indebidamente de este acceso a la playa, en Navidad y Año Nuevo, cuando se hace el espectáculo de lanzamiento de pirotecnia en nuestras bahías, la gente del referido se digna a abrir la puerta para que la gente de esta colonia pueda verlo desde este punto.