Desde el Malecón


Víctor Manuel Martínez

A pesar que parece ser algo estipulado, que hay zonas con distintas vocaciones específicas, que es preciso respetar para mantener la seguridad y buena convivencia social; en la práctica, en muchos lugares de nuestro municipio, la reglamentación al respecto es letra muerta.

Por doquier vemos zonas netamente habitacionales, que de repente empiezan a llenarse de predios a los que se les da un uso diferente e incompatible con los vecinos. Esto no sólo pasa en comunidades, delegaciones o zonas suburbanas apartadas, sino que sucede incluso en plena zona urbana.

Es el caso de la Unidad Padre Hidalgo, donde operan constructoras que manejan vehículos pesados y materiales las 24 horas del día, con todas las molestias y afectaciones que esto conlleva. Los mismos trabajadores de la empresa y el escándalo que generan son un problema para un ambiente que se supone debería ser tranquilo para la convivencia de las familias, que debieran estar lejos del ajetreo y ruido.

En estos lugares se almacenan materiales y se arman piezas diversas que causan diversos problemas no aptos para colonias habitacionales, y entran hasta el pie carros muy pesados, que dañan los pavimentos y tuberías de drenaje y agua potable de manera constante, lo que causa muchos problemas, que muchas veces, hay que decirlo, generan violencia y causan problemas que se prolongan por bastante tiempo.

Todo se solucionaría si, como lo marca la ley, esas personas que realizan una actividad incompatible con la vocación del uso del suelo, no estuvieran ahí. Hay lugares que están señalados, apartados para este fin, en donde se enclavan únicamente patios de almacenamiento, bodegas, plantas de procesamiento, talleres, pensiones de tractocamiones y vehículos pesados, etc.

No será nunca lo mismo en colonias de uso habitacional, donde la gente convive y descansa. Estas personas adquieren una casa habitación y luego las transforman y adaptan para el trabajo rudo, abarcando también los espacios de estacionamiento frente a las rejas de las casas, impidiendo que se estacionen los carros de sus habitantes.

Podríamos hablar de muchos inconvenientes y no acabaríamos de enumerarlos, lo importante es que se den soluciones a algo que sucede en muchos lugares, como se observa con la constructora ubicada en la Calle 2 de la Unidad Padre Hidalgo, que para instalarse y funcionar ya han comprado dos casas, convirtiéndolas en sede de su empresa.