Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

El Centro Histórico se ha convertido en un caos para caminar por las banquetas y todo por culpa de los que más se quejan por falta de apoyo del gobierno para salir adelante, que son los comerciantes establecidos.

Actualmente caminar por las aceras del primer cuadro de nuestra ciudad, ya se sea un porteño, un crucerista o visitante de fin de año, no es una tarea fácil, ya que las banquetas están totalmente obstaculizadas por los puestos en la calle; pero no vaya usted a creer que se trata de comerciantes ambulantes, no, sino que los mismos establecidos ponen un tendido como tienda de árabe, afuerita de la puerta de su negocio, y de esta manera el espacio para caminar queda diminuto, porque siempre hay gente parada; unos viendo para dentro del comercio y otros checando lo que se exhibe en el puesto sobre la calle, en donde se supone que hay un cajón de estacionamiento. Y esto es en varios puntos.

Sobre las banquetas también se ponen exhibidores y maniquíes, y lo mismo pasa en las banquetas de las principales calles del área, como la México y la Cuauhtémoc, que en los portales, donde casi es imposible caminar cuando hay muchos paseantes, que es la mayor parte del día, sobre todo en estos días feriados.

A ambos lados de los portales de la calle Juárez hay exhibidores, mesitas y maniquíes, y nadie dice ni hace nada para remediar esta situación, de manera que, si pasa por ahí, debe tener mucho cuidado de no ir a tumbar alguna cosa en el reducido espacio que queda para transitar, porque si llega a tumbar algo, luego salen enojadísimos de los changarros a querérselo cobrar, cuando sabemos que es indebido que, siendo comerciantes establecidos, pongan mercancía sobre la banqueta o la calle enfrente de su negocio.

Si a los ambulantes se les tolera, porque son un mal necesario, ahora a estos hay que añadir los comerciantes mixtos, que son establecidos a la par que callejeros o semifijos. Con esta situación, el Centro Histórico está convertido en un auténtico caos, y no vaya usted a creer que esto es nada más porque son días feriados, y ahorita hay mucha gente en la calle queriendo comprar. Esto pasa a diario, en la fecha que sea, y no se vale.

La mercancía de los negocios establecidos se vende dentro de las puertas de los mismos, y la manera de exhibirlos es por medio de los aparadores o vitrinas en sus changarros, nada más. Sacarlos a la banqueta o al cajón de la calle enfrente de sus puertas es incorrecto, indebido y da una pésima imagen a nuestro Centro Histórico.

De por sí tenemos que soportar un mal de origen de nuestro puerto, que es el de tener aceras muy angostas, y con esto reducimos todavía más el espacio de estos bordillos. Ojalá que esto no se siga tolerando, para que nos veamos como una ciudad bien ordenada y limpia, por donde se antoje caminar.