Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Venció el plazo para la presentación de los registros de firmas de apoyo ciudadano a los presuntos candidatos ciudadanos en Manzanillo, rúbricas cuyo número difería para cada candidatura en juego, pero en casi todas rondaban los mil autógrafos, la cual es una cantidad minúscula para la población de nuestro municipio, que es el que mayor número de habitantes tiene en la entidad.

A pesar que tuvieron un buen tiempo para alcanzar la cifra de firmas necesaria, que hicieron eventos en diferentes partes del municipio para atraer a la ciudadanía y lograr que simpatizaran con sus proyectos independientes de los partidos políticos con registro para participar en los próximos comicios, al final, no lograron la meta, y sus candidaturas fueron rechazadas.

Yo creo que es muy difícil lograr una candidatura independiente competitiva, y la prueba es que aún en países tan desarrollados democráticamente, como los Estados Unidos, la última candidatura independiente fuerte que se recuerda es la del multimillonario Ross Perot, la cual, por cierto, no logró buenos dividendos para su causa.

Al contrario, en ese país solamente tienen dos grandes partidos; han alcanzado un bipartidismo total, con los Republicanos y Demócratas. Por el contrario, en México, nuestro propósito al parecer es llenarnos de partidos, partidos y más partidos, y todavía más, facilitar el camino a las candidaturas independientes, y por eso, no es de dudar que en este afán, los requisitos para lograr su registro en próximos comicios, sean facilitados todavía más. La ciudadanía, por lo visto, rechaza estas candidaturas, y sería bueno revisar también el actuar de muchos partidos minúsculos, que no tienen esperanza, no ya de ganar, sino de alcanzar a mantener el registro.

Estos viven de los recursos que el Instituto Estatal Electoral les otorga, de los que no se ve que usen la mayoría, pues se aprecia que realizan campañas muy austeras, y la mayoría de ese capital no se sabe a dónde va a parar. La tendencia debería ser al revés: Ponerse requisitos más difíciles de alcanzar, para que sólo tres o cuatro partidos políticos estén en condiciones de competir, con posibilidades reales de alcanzar la victoria, o hacer por lo menos un papel decoroso.

Porque algunos personajes al parecer ya hallaron su minita de oro creando partidos, recibiendo recursos, luego perdiendo el registro llevándose una buena parte de esos dineros recibidos, y aprestándose a nuevamente crear otro partido, con escudo y nombre diferente, pero las mismas aviesas intenciones. No por tener muchos partidos en las boletas, somos más democráticos.