Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

El papel que en estas próximas elecciones hará el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) será muy importante, y no solamente en el ámbito estatal, sino a nivel nacional, en todos los puntos del país en que se celebrarán sufragios.

Este partido nace fuerte, de manera que sabemos de antemano que no está nomás peleando por mantener su registro, como hacen tantos otros partiditos que son flor de un día, pues al no conseguir el mínimo de votos requeridos, desaparecen. Morena trae a la cabeza a un caudillo que nadie niega su popularidad entre un amplio sector de la población mexicana, que es Andrés Manuel López Obrador, quien en las pasadas elecciones presidenciales quedó en el segundo puesto, por detrás solamente del actual presidente de la República, Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional, y por encima de la abanderada panista, Josefina Vázquez Mota; pero debe considerarse que en esa ocasión lo hizo a través de un partido consolidado, como es el PRD -que en las últimas décadas ha estado entre los tres grandes partidos políticos nacionales-, fortalecido por la alianza en torno a su postulación de varios partidos de izquierda.

Recapitulemos que históricamente este partido ha tenido dos grandes liderazgos, que son Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Andrés Manuel López Obrador; pero, mientras el primero organizó toda una gran alianza de izquierda en torno a sus candidaturas, incluso habiendo estado a punto de lograrla con Manuel J. Clouthier, lo que en su momento se estuvo negociando, lo que hubiera sepultado cualquier oportunidad de victoria por parte de Carlos Salinas de Gortari, aun haciendo cualquier amaño; sin embargo, toda esa gran alianza de izquierda que tanto trabajo le costó armar al ingeniero Cárdenas, y el levantar de la nada un partido nuevo como el PRD hasta hacerlo competitivo, López Obrador lo fue desmantelando, y hoy de la alianza de la izquierda no queda nada, y el PRD está a la baja.

Mientras, el PRD y Morena se pelean entre sí por los votos y los militantes, el PRI se fortalece, a pesar de los continuos errores de Peña Nieto, que nadie puede ocultar, pues son de sobra conocidos. Una izquierda dividida le beneficia grandemente al tricolor, a nivel nacional lo mismo que en cualquier rincón del país, e igual sucede en Colima.

López Obrador, quizá sin saberlo ni entenderlo, le está haciendo grandes favores al Revolucionario Institucional, pues al paso que va, la izquierda no logrará meter ni un solo regidor a un ayuntamiento. Y lo peor del caso es que el suyo es un liderazgo del tipo caudillista, pues Morena existe en torno a su persona, en seguir a López Obrador, no a alguna doctrina, principio o postulados específicos, y nada más póngase a pensar, el día en que López Obrador falleciera, ¿qué iba a pasar con Morena? Difícilmente creo que podría seguir adelante; pero el mal ya está hecho en lo que concierne a la izquierda, pues no pareciera que el PRD pudiera volverse a levantar, sino que está herido de muerte, y por mano no de sus enemigos tradicionales, sino por la de uno de los que fuera su líder por varias décadas, Andrés Manuel López Obrador.

Tampoco parece que pudiera surgir otro partido de izquierda en un buen tiempo, que logre ocupar la preponderante posición que alguna vez alcanzara el PRD, en su pico más alto de popularidad. Desde luego que Morena ha crecido mucho, y habrá partes del país, muy pocas, en que podrá tener sonadas victorias, como parece que ocurrirá en la Ciudad de México, y también que estará pisando fuerte en el Estado de México, y dos o tres lugares más.

En Manzanillo, mucho tiempo los Cabildos contaron invariablemente con un regidor del PRD, pero ahora cada vez les es más difícil colar uno. Tal vez en el próximo Cabildo no quede ningún regidor de algún partido de izquierda. Y en cuanto a las cámaras legislativas, también creo que entre Morena y el PRD se harán mosca, y su disputa le hará el caldo gordo al PRI y al PAN.

La visión de la izquierda es necesaria, cuando es auténticamente luchadora por el tema social, de la pobreza, de los problemas de los trabajadores, la educación y la distribución más equitativa de la riqueza, por eso considero lamentable el trabajo de demolición que desde dentro ha hecho López Obrador para acabarla, y que sus seguidores incondicionales, por no decir fans, aplauden a rabiar, así como todo lo que hace o dice.

Mientras todo esto pasa, al parece se va a colar a robarles el lugar entre las tres primeras fuerzas electorales Movimiento Ciudadano, otro partido de derecha; y la prueba se ve en Jalisco, un estado muy importante del país, donde está la segunda ciudad más grande de México, Guadalajara, en donde todas las condiciones están dadas para que puedan ganar no sólo la metrópoli tapatía, sino incluso quizá la gubernatura.