Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

A un lado de las instalaciones del Club de Pesca de Pez Vela de Manzanillo, en un extremo de la playa de San Pedrito, pegado al paseo Espíritu Santo quedan, desde época atrás, enormes bloques de concreto aplicado, que forman una auténtica montaña de escombro ruinoso, que da un pésimo aspecto estando en la entrada de nuestro balneario popular por excelencia, y que, al estar amontonado sin ninguna ciencia ni concierto, entre placa y placa de cemento quedan huecos que van desde pequeños intersticios, hasta auténticas cuevas, como cubiles de lobo, oscuros y llenos de basura o rala maleza que con el tiempo ha ido creciendo en los espacios donde se puede.

Pues bien, ya sea metiéndose en estos huequitos o encima de la pila de moles de concreto, se han establecido una serie de indigentes en este lugar, como sus amos y señores, que no sólo son personas a las que no se les conoce oficio ni beneficio, sino que también acostumbran consumir alcohol y enervantes a unos pasos del paseo. Se les puede ver en cuanto cae la noche, o muy temprano en la mañana, cuando se van levantando.

Hay personas de ambos sexos, lo que nos habla de que se vive en promiscuidad, además de que hay una total falta de higiene, pues usan como baño público cualquier rincón del paseo costero.

En la mañana este lugar ve pasar a muchas personas que ahí hacen ejercicio, corren o caminan, niños y adolescentes que van a su escuela y personas que se trasladan a pie a su trabajo en el Centro Histórico. Por la noche también muchas familias o parejas de novios pasan por ahí después de haber ido a dar la vuelta al jardín o a ver aparadores por la calle México.

Es por ello que es un riesgo que en este lugar haya personas que viven en la vía pública, y que se sabe que acostumbran no andar siempre en sus cinco sentidos. Es más, hace unas tres semanas, más o menos, se pudo ver varios días a una indigente joven, que acostumbraba sentarse junto a las personas que contemplaban el mar por las mañanas en las banquitas del paseo Espíritu Santo, en total estado de intoxicación por el consumo evidente de alguna droga.

No sé las razones por las que estas personas viven ahí, pero lo que yo digo es que debería de quitarse ese amontonamiento de escombro, porque ocasiona que se convierta en un refugio para quienes viven en situación de calle y dan una pésima imagen tanto de la playa como del paseo, que se supone son sitios turísticos, para el disfrute también de los locales, de forma que puedan ir a hacer deporte o pasear de forma segura.

Este escombro ahí tiene alrededor de una década y nadie se ha interesado en removerlo. Esperemos que con las obras compensatorias por la construcción que del Portal API que hace el Gobierno Federal, el cual incluye varios beneficios turísticos para el desarrollo del balneario San Pedrito y su entorno, por fin sea removido este escombro.