Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

No tengo intención alguna de ensalzar o atacar a algún partido político, pero sí quiero señalar que se me hace del todo incongruente el reaccionar del líder croquista David Ortega Quiterio, quien ahora invita a los agremiados de su central obrera a no dar un solo voto al PRI, e incluso señala que, al hacer estas declaraciones, se está arriesgando mucho, pues hasta su vida se ve amenazada.

Al parecer, el croquista, quien aspira a una diputación local, no está de acuerdo con las decisiones de su partido, lo cual es muy válido, pues, al igual que él, muchos priístas colimenses no están de acuerdo con las designaciones, y por esto reacciona de esta forma.

Solamente hay que señalar que la Croc es parte de la infraestructura del PRI y como líder de la misma, él es también un líder del tricolor. Hasta hace unos días trabajaba a favor de su partido y no le veía ninguna mancha ni error, movilizando a sus huestes a hacer trabajo proselitista en pro de su instituto político; hoy, sin embargo, hasta acusa a gente al interior del partido, al que como croquista pertenece de facto, de amenazar su vida, con lo que está mencionando que incluso hubiera ahí dentro asesinos; pero, ¿esto no lo vio ni lo supo hasta que las designaciones no le beneficiaron o fueron de su agrado?

Yo creo que hace acusaciones bastante graves al decir que su vida está en peligro, y tras un historial de priísmo a ultranza, dudo mucho que haya algún partido ajeno al tricolor que quiera abanderar su candidatura a la diputación local que quiere, ni tampoco que el PRI, después de las declaraciones vertidas, se la vaya a dar.

La Croc significa muchos votos y esta fractura que está impulsando Ortega Quiterio, si tiene eco, va a afectar bastante al Revolucionario Institucional; pero, falta ver si los trabajadores hacen caso de la petición de su líder.

En el pasado, sindicatos que se supone tienen filiación priísta, han votado en masa a favor del PAN, y le han hecho ganar. Pero este corporativismo no es sano, porque creo que los líderes obreros deben dedicarse a mejorar las condiciones de vida de sus agremiados y no a ver únicamente intereses políticos.

Los trabajadores tienen derecho a votar libremente por el partido o candidato de su preferencia, sin por ello tener ninguna amenaza ni represalia, sin ser utilizados, porque en nuestro país el voto debe ser libre y secreto.

Sin embargo, se sabe que aun hay lugares donde se les pide a los trabajadores que comprueben que votaron por tal o cual candidato, tomándole una foto con el celular a la boleta -una selfie electorera-, donde se aprecie en qué sentido fue su sufragio.

Aún más, en las afueras de las casillas hay personas supervisando la llegada de los votantes de algún sector laboral, dándoles las últimas instrucciones sobre cómo votar y, en el colmo del delito electoral impune, a veces hasta dentro de la misma casilla. Incluso se les lleva en carro hasta el pie de la misma.

Esto no es un secreto ni algo que se haga en lo oscuro, pues casi todos lo hemos visto y lo sabemos, y no es de ayer, sino que ocurre desde hace mucho tiempo. Recuerdo que en los tiempos en que yo era niño, a mi mamá la llevaban al pie de la casilla el día de la elección, esperando que votara de cierta forma, traslado que mi mamá agradecía; pero a la hora de votar, ella votaba por quien quería. Tampoco le preguntaban cómo había votado. Pretendían influir en ella, haciéndole el favor de llevarla a sufragar, pero tampoco la hostigaban ni amenazaban.

Yo no dudo que David Ortega sea un buen líder obrero, y que no se esfuerce y preocupe por mejorar las condiciones de vida de los trabajadores a los que representa; pero debería optar por registrar su candidatura de forma independiente, pues no sería para él ningún problema juntar las firmas necesarias para inscribirse por esta vía, esperando que ese trabajo a favor de sus compañeros repercuta en el voto a su favor, pero sin denostar al partido al que hasta hace unos días pertenecía.

Tiene todo el derecho a aspirar, y si tiene los merecimientos suficientes para ello, dará la pelea y hasta podrá ganar, aun sin contar con la infraestructura de un partido grande. Por lo pronto, su reacción podría estar afectando severamente al PRI, y abriéndole la puerta a una mayor posibilidad de triunfo al PAN. Tal vez, sin embargo, las cosas se arreglen, y se suturen las heridas mediante el diálogo y acuerdos entre la dirigencia del PRI y la de la Croc, y entonces Ortega Quiterio no se vaya aparte en la carrera electoral.

Hay que esperar a ver como se sigue desarrollando la telenovela política, pues aun parece que depara muchas sorpresas de aquí al día de la elección.