Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.- 

Hay palabras con un significado negativo, peyorativo o malo que, con el tiempo, de repente cambian, y se convierten en otra cosa. Un ejemplo muy claro es la palabra antro, que anteriormente era una palabra asociada a los peores vicios y el mundo del crimen, tanto que generalmente iba asociado a la expresión “de mala muerte”. Al oír la palabra antro, uno imaginaba luego prostitución, droga, alcoholismo, mafiosos, asesinatos, apuestas clandestinas, tráfico ilegal, etc. Sin embargo, de repente la palabra cambió, y ahora un antro es un negocio que no es mal visto; la palabra ya no tiene una connotación negativa. Es lo mismo que ha sucedido con otras palabras, que no nada más es el cambio en la percepción de una palabra y lo que describe, sino en lo que esto puede influir en las personas. Por ejemplo, que antes una jovencita dijera que iba a ir a un antro, para la familia era un escándalo y pegaban el grito en el cielo; pero ahora es lo más normal del mundo. Mi intención no es hablar del uso del idioma español, pero para lo que quiero decir, necesito primero explicar esto.

 Me encontraba viendo la televisión en un canal de programas de comedia antiguos, en el que sobresale con brillo propio Chespirito. Quizá para muchos pseudointelectuales en su momento era una porquería, pero comparado con la comedia que se usa ahora, se puede decir que fue un buen programa de televisión la mayor parte del tiempo, con sus excepciones. El que varias generaciones hayan crecido con sus personajes no se sabe que haya afectado a nadie de forma negativa, y quizá podamos echarle la culpa del bullying, pues en aquel tiempo no había la conciencia que hay ahora sobre esta conducta negativa que es el acoso. No se puede hablar que Roberto Gómez Bolaños usaba un humorismo blanco del todo, porque en algunos capítulos, sobre todo en el caso de Los Caquitos, en que aparecen El Chompiras, El Botija y La Chimoltrufia, se usaba el doble sentido, y a veces de forma muy atrevida.

De repente, en poco tiempo, el humorismo televisivo cambió, pues se empezó a utilizar otro tipo de comedia, proveniente de los Estados Unidos, y con antecedentes en Inglaterra, que es el humor irreverente. Ese es el tipo de humor que hoy prevalece y se acepta como el único aceptable a estos tiempos. Decir que algo es irreverente es algo normal y deseable en estos tiempos en la televisión; pero años atrás, la irreverencia era una palabra con muy mala fama. Todos podemos asociar reverencia, con hacer una genuflexión o caravana ante un personaje importante, como un gobernante o rey, y en cuestiones de índole religioso, se inculcaba tenerle reverencia a Dios, sobre todo a la hora de acudir al interior de un templo, lo cual incluía estar silencioso y quieto. Reverencia significa respeto, de forma que irreverencia quiere decir falta de respeto.

El humor que hoy prevalece, de forma general, es el irrespetuoso, y se ha impuesto de tal modo, que hoy la irreverencia es la norma, de modo que nadie le guarda respeto a nada. Los hijos no le tienen respeto a sus padres; las personas no le tienen respeto alguno a los mayores de edad; los padres de familia no respeten su casa, poniendo el mal ejemplo, sin ninguna vergüenza; no se respeta a las personas que se distinguen por una buena conducta o logros sobresalientes; no se respetan las leyes; no se respetan a las autoridades de todo nivel y clase; no se respeta la religión; en fin, que se ha creado una sociedad irreverente. Cada vez es más raro ver a una persona que sea respetuosa de algo. Ha trascendido el humor que han encabezado en las pantallas chicas Adal Ramones y Eugenio Derbez, que ha trascendido a tener escritores irreverentes, actores y cantantes irreverentes y políticos irreverentes. Recordemos al ex presidente Vicente Fox, que se encargó de acabar con todas las costumbres, tradiciones, protocolos y buenas costumbres, comportándose de forma tal que nadie le podía tener el menos ascendiente. Cada vez es más normal que los cantantes se despojen de parte de sus prendas y muestren partes íntimas en sus conciertos, y esto en eventos donde hay menores de edad.

La cantante Miley Cirus, seguida por miles de jovencitas en todo el mundo, en México, y desde luego que también en Manzanillo, se ha caracterizado por su gesto de sacar la lengua mientras hace tropelía en el escenario, en una expresión que engloba su actitud de irreverencia. Todo hoy es objeto de burla, desacato y menosprecio, hasta los símbolos patrios, y es una actitud tan generalizada esta de no respetar a nada ni a nadie, que los guardianes del orden no pueden hacer nada ante la pasmosa mayoría, pues quedarían en ridículo, y además, las celdas de las cárceles mexicanas no alcanzarían para encerrar a todas las personas a las que todo les vale gorro y todo les importa poco. Las mismas leyes parecen ser hechas para ser violadas bajo el modo de pensar a la moda. Recordemos aquel político que dijo que él sí robaba, pero poquito; y después de decir esto, no sólo no fue a parar a una cárcel como ladrón confeso, como un funcionario corrupto, sino que la gente lo premió ganando la elección. La verdad es que a mi no me gusta el humor irreverente, y yo sí trató de respetar todavía muchas cosas. Pero es una realidad que nuestra sociedad se está descomponiendo, imperando la vulgaridad, el mal gusto y la falta de cualquier respeto. Pienso que en unos cuantos días más, estaremos viendo el arranque de unas campañas irreverentes, como todo es en nuestro país ahorita.