Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

Se dice que la obra del túnel ferroviario no está parada, pero eso no pasa más allá de las palabras, porque un servidor, que vive en el perímetro urbano donde se realizan estos trabajos, puede decirles, al igual que toda la gente de esta zona, que las obras están detenidas, y no de hoy ni de ayer, sino desde hace ya muchas semanas, y aunque es verdad que se ve a muchas personas que trabajan en la constructora a cargo de los trabajos relativos al llamado pomposamente Portal API, sus trabajos son cositas de aparato, pero en la práctica, no se observa un solo avance importante desde hace meses.

La glorieta de San Pedrito sigue destrozada, el tráfico siendo un caos, porque se quitaron los semáforos, y las personas cruzan corriendo como en rancho, sobre todo en los fines de semana en que retiran a los agentes de tránsito, encargados de dar el paso a los automóviles y a los de a pie.

Los taxis ya no se paran por ahí, y la nueva ubicación del sitio San Pedrito no da el mismo servicio a los ciudadanos, sobre todo a los muchos que acuden diariamente a realizar algún trámite a las oficinas del DIF Municipal, que ya en algún momento, desesperados por las molestias que ellos mismos experimentan, expresaron que están pensando seriamente en reubicar sus instalaciones, lo cual es una idea nada descabellada, que deberían volver a plantearse, puesto que, al ritmo en van los trabajos, tampoco en todo este año van a acabar.

Recordemos que esta obra la hizo la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) con una aceptación bajo protesta del municipio, porque a las autoridades no les quedó de otra, pues los amenazaron de desacato si continuaban encabezando movilizaciones populares contra el túnel y obras relativas, y que la gran mayoría de los ciudadanos manzanillenses tampoco están de acuerdo, de manera que deberían de darle celeridad, porque si siguen las molestias prolongándose por mucho tiempo, va a estallar el descontento social dormido.

Ahora es cuando muchos reflexionan: Si la obra se hubiera hecho por donde ya primeramente había quedado aprobada; es decir, por la entrada de Tapeixtles, entrando el tren por La Flechita o Negrita, y también hubiera habido retrasos, ¿afectaría en algo a la ciudad? Y la respuesta es que en nada nos afectaría.

Una vez pasando por sobre la carretera en ese punto, no importaría lo que hubieran tardado, porque todo se haría en un lugar en el que no interferirían con la vida de nadie. Esto también puede repercutir en contra del hasta ahora único candidato a la gubernatura registrado, Ignacio Peralta, abanderado del PRI, ya que, como todos sabemos, llega a la candidatura proveniente de la subsecretaría de la SCT, donde pudo haber desempeñado un papel fundamental para que la obra se hubiera llevado de la mejor manera posible, pero no se conoce mucho de algún esfuerzo en favor de la ciudadanía de nuestro municipio desde la alta posición que ostentó, desde donde pudo haber influido más.

A todos, pues, conviene que esta obra avance en la práctica, en la realidad, y que los avances sean notorias, para que la irritación social se calme.