Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

El día de ayer se dio a conocer que alrededor de 20 personas fueron detenidas en Francia por apología del terrorismo; es decir, alabar, elogiar a los musulmanes que atentaron contra las oficinas de la revista satírica “Charlie Hebdo” en la capital de esa nación europea, causando 12 muertos, además de provocar una ola de violencia en los siguientes tres días, en los que murieron 20 personas más, entre ellos, tres de los responsables del atentado.

Incluso un niño, que hizo declaraciones en apoyo a los responsables del ataque y se negó a participar en un acto en su escuela con un minuto de silencio en memoria de las víctimas, también fue interrogado de forma oficial por las autoridades escolares y policiales, en presencia de sus padres para ver qué era lo que había influido en él para que opinara de esta manera, y lo hiciera con tal convicción.

La apología del delito está contemplada en las leyes francesas como una transgresión a las leyes, que merece una pena judicial; mientras que en México es algo muy habitual.

El corrido es un tipo de melodía característica del folklor nacional, que viene desde que nació nuestro país, e incluso antes. Se dice que desciende de los cantares de gesta medievales y las melodías que entonaban los juglares y bufones en las cortes españolas, y que luego, a través de los conquistadores, llegaron a nuestro territorio.

Lo cierto es que su etapa de oro corresponde a la época revolucionaria, en que casi cada batalla y cada personaje de esos tiempos tuvieron su corrido. En aquellos tiempos en que la prensa era de circulación reducida por las distancias y la falta de medios de comunicación (el más veloz era el ferrocarril), las noticias de lo que sucedía en este movimiento armado que sacudía al país, se conocían a través de los corridos.

Igual sucedió durante el movimiento cristero, que se puede decir que fue una continuación del revolucionario. A partir de los años 70’s se puede decir que empieza el segundo aire o resurgir de los corridos, aunque de alguna manera siempre estuvo presente en el reducto en el norte del país, y “El Charro” Avitia, Luis Pérez Meza y Antonio Aguilar (con sus afamados corridos de caballos) los mantuvieron presentes; pero fueron “La Banda del Carro Rojo” y “Contrabando y Traición” (Camelia La Texana), canciones de los Tigres del Norte en los albores de su carrera, los que los volvieron a poner en la palestra musical.

El día de hoy, el corrido se ha volcado totalmente a cantar las acciones de los narcotraficantes en su combate contra las fuerzas del gobierno, o sus tácticas para introducir droga a Estados Unidos y burlar a la patrulla fronteriza.

Creo que esto es algo totalmente diferente al corrido tradicional, en que los revolucionarios o federales, uno y otro bando, no eran delincuentes, y cuando se hablaba de algún delincuente, no se le pintaba como un héroe, sino que se le describía únicamente, sin ensalzarlo ni ponerlo en un pedestal para ser admirado, como sucede con los corridos de hoy, que es sabido por todos, que muchos son pagados por los propios delincuentes.

En la mayoría de estos temas, los ganones son los narcos, mientras que los ineptos, tontos y cobardes, son los federales, judiciales, policías, o cualquiera que represente a las fuerzas del orden. Esto es apología del delito, algo que es tomado como un delito en muchas partes del mundo; pero aquí es visto como al normal.

Al pensar en ese niño que fue llevado a pláticas con las autoridades escolares, de gobierno y sus padres para saber que le había influido para pensar como se había expresado, en defensa de los extremistas islámicos, no puedo dejar de pensar cuántos niños son influenciados diariamente por estos corridos modernos, alabanzas y sublimes elogios a los actos, casi heroicos según sus letras, de los narcos delincuentes de la peor calaña.

Muchos niños que hoy están creciendo admirando a los héroes de los corridos que cantan sus artistas favoritos, están soñando con el día de mañana ser también como esos narcos y delincuentes, y aparecer en la letra de algún corrido famoso.