Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

Ya hace tiempo, un grupo de manzanillenses impulsaba un proyecto para aprovechar turísticamente la laguna de Cuyutlán en sus riberas con nuestra ciudad. Se hablaba de lanchas de remo, arreglar la unidad deportiva frente a la colonia Bonanza, y a un costado, banquitas, juegos y árboles para que la gente pudiera disfrutar una vista al lugar, estando la laguna previamente saneada, desde luego.

Ahora, nuevamente se habla de un proyecto para ese sitio, como podría ser una marina, lo cual resulta muy interesante. Podríamos decir que, lo que se haga en este cuerpo lacustre es bienvenido, pues es una masa de agua bastante grande, a la que muy poco provecho se le saca, y lo único que deja son zancudos que luego trasmiten el dengue o “trancazo” y, más recientemente, el chikungunya.

Aún más, los lugares que ya medianamente se explotaban de forma turística, como era El Tapo, hoy nos reportan que está muy contaminada, y la playa llena de escombro, por lo que los bañistas se han alejado del sitio. Pero, si hubiera voluntad, no sería difícil dragar, y acondicionar muelles y poner embarcaciones de renta para el disfrute de propios y extraños.

Hay una parte del vaso lacustre que está pegada a la ciudad, que no está considerada en ningún proyecto de crecimiento portuario, que pueden elevar la calidad de vida de la ciudad, si se hace una buena propuesta, como es la parte que está entre la Alameda y la Unidad Padre Hidalgo, por poner un ejemplo.

Un buen arquitecto podría sacar mucho proyecto turístico de esta importante laguna, que no ha sido aprovechada en todo lo posible, pero es necesario que se le preste atención y se invierta dinero en su aprovechamiento.

Estamos hablando de un proyecto que no estorbe la actividad salinera ni la pesca comercial, y que incluya el del iguanario. Cuando hablamos de iguanario, nos referimos a un esfuerzo más allá del que actualmente hace un particular, que es muy loable, pero que se ha llevado adelante sin los recursos suficientes ni los conocimientos necesarios de tipo biológico y conservacionista.

Ya hay estudios al respecto, que también incluyen tortugas, caimanes y aves. Esto se complementaría con el proyecto al parecer un poco más avanzado, en el papel, por lo menos, del Parque Lacustre de la Laguna del Valle de las Garzas. Y tendría que trabajarse en torno a la pequeña unidad de juegos infantiles y deportivos que permanece semi abandonada frente a la colonia Bonanza.

Ojalá que no se quede todo en buenas intenciones y sueños guajiros, como pasa la mayor parte del tiempo en nuestro Manzanillo.