Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Estaba leyendo que Fidel Castro, líder moral de la revolución cubana, por llamarle de algún modo, desde su relativo alejamiento del poder, aunque conservando toda su influencia sobre el gobierno en la isla de su hermano Raúl, dijo que desconfía del gobierno de los Estados Unidos, con quien Cuba llegó a un acuerdo, pero que no está en desacuerdo, porque siempre hay que buscar la paz en la medida de lo posible, aun sea con nuestros enemigos.

Esto me gustó, porque es algo que se puede aterrizar muy bien en el caso de las alianzas políticas, ahora que se avecinan las elecciones en gran parte de nuestro país, en alcaldías, gubernaturas y diputaciones locales y federales.

En cada región donde se celebrarán comicios, la verdad es que, cuando mucho, hay dos o tres partidos que tienen posibilidades reales de ganar la votación, y todas los demás son comparsas, sin posibilidades reales, cuando mucho, de conservar su registro.

Es ahí cuando se imponen las alianzas, para definir los reñidos procesos, y es lo que se está buscando, aquí y en todo el territorio nacional. Las coincidencias entre partidos, para establecer alianzas, no pueden ser totales o perfectas, porque entonces, si dos partidos fueran idénticos, como dos gotas de agua, no tendría razón de ser que ambos existieran; pero no, cada uno tiene sus principios, sus doctrinas, su historia, sus postulados y sus reglamentos internos, los cuales, incluso, ahora están fijados ante el Instituto Nacional Electoral (INE).

Sabemos que la política se basa en acuerdos, alianzas y estrategias; en pactar y establecer pactos por encima de las diferencias naturales; ahí se ve a los verdaderos buenos políticos hacer su oficio. Creo que en Colima las cosas están tan parejas entre los dos principales institutos políticos de la entidad, que, admitámoslo, son el PRI y el PAN, o el PAN y el PRI, en el orden que quiera, que todo se va a definir mediante el tema de las alianzas; es decir, por medio de los buenos políticos que sepan tejerlas; ahí estará la diferencia final.

Es también la oportunidad para que los partidos emergentes se posicionen, ganen lugares y empiecen a hacer notar su presencia. Habrá quienes se conformen nomás con participar y quienes sean sólo flor de un día, como ya ha pasado, que surgen, se inscriben, participan, y luego sacan una votación tan baja, que pierden el registro, y nada más les dicen: “Gracias por participar”.

En los próximos días creo que todavía se va a estar moviendo mucho el tema de las alianzas políticas y surgirá alguna que otra sorpresa, que puede inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro.