Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Se supone que, de acuerdo a las informaciones difundidas el día de ayer, para finales del mes de febrero próximo, el tan llevado y traído teleférico estará siendo instalado.

Tal vez sea una fecha muy acelerada para asegurar que ya estará totalmente colocado en el sitio en que se supone que va a funcionar; pero, tal vez, ya para entonces, se vea un buen avance, y quizá para finales de marzo sí se pueda ver algo más concreto.

Y digo se supone, porque la verdad es que ya ha pasado mucho tiempo y aunque toda la mesa está servidita para que gocemos de este importante atractivo turístico -que no tenemos muchos-, mientras no lo veamos concretarse, siempre nos queda la duda que de verdad sea hecho una realidad.

El que se retrase la concreción de este beneficioso proyecto no pareciera tener más lógica que el considerar que sea por algún motivo político, pues con él se beneficiarán directamente Sergio Sánchez Ochoa, principal promotor de esta obra desde hace muchos años, y el actual alcalde porteño, Virgilio Mendoza Amezcua, quien sería el que por fin le daría entrada y apoyo para que se hiciera una realidad, después del paso de varias administraciones municipales que decidieron darle carpetazo al asunto.

De golpe y porrazo, el teleférico de Manzanillo se convertiría en nuestra carta de presentación como destino turístico nacional e internacional, y más considerando que no hay ningún puerto mexicano que cuente con un teleférico, porque los que hay aquí, son en ciudades, nada más.

Se tienen que acondicionar primero la parte alta del cerro de El Vigía, a donde llegarán las cabinas elevadas, tras su despegue desde el jardín Alvaro Obregón, en algún punto cercano a la escultura monumental de Sebastián del Pez Vela, que al momento es nuestro principal atractivo turístico, de manera que así se unirán estos dos atractivos, que serán un imán para que los turistas visiten el Centro Histórico nuevamente, en vez de irse, como ahora, directamente hasta Comala o la ciudad de Colima.

Se supone que después de llegar a la punta del cerro, disfrutar las vistas, conocer el entorno, que incluye el mirador y la escultura de El Vigía, la gente optará por bajar a conocer la playa de El Viejo, que por las actuales condiciones agrestes de su acceso, muchos porteños aún no han tenido la oportunidad de conocer, siendo que es una de las playas más bonitas del municipio, y que se mantiene casi virgen.

Bueno, esto no será nada difícil, porque desde hace algunos años, la bajada desde la cima del cerro de El Vigía o Sector I hacia esta playa, está totalmente pavimentada con concreto asfáltico, como si por ella fueran a bajar automóviles.

Sin embargo, también se habla que pudiera haber otro enlace a través de cabinas de teleférico hacia las playas de Ventanas, como son la de Los Huevos de Oro o Las Tortugas y quizá también, ¿por qué no?, hasta la propia Ventanas. También de ahí es fácil llegar a la playa de Las Coloradas. Se va a detonar turísticamente toda esta zona con el teleférico, y de eso, ni duda cabe.