Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Hay muchos aspirantes en estos momentos que suspiran porque los tomen en cuenta para ser ungidos como los abanderados oficiales del instituto político en que militan, pero la gran mayoría, no es un secreto, no tiene los merecimientos suficientes para poder ganar una elección, a menos que les pongan enfrente a otro candidato con los mismos antecedentes; es decir, sin merecimientos para asumir el cargo que desean. Una cosa es desear y otra es merecer.

Es lógico que la mayoría deseen ascender en el escalafón de su carrera política y seguir ampliando su currículum en la función pública, pero son pocos los que han estado trabajando, de tal manera que hoy sean muy populares entre el electorado general, amén que dentro de la propia militancia del partido en el que están registrados.

La popularidad puede iniciar en base a un carisma personal, pero para incrementarse, tiene que basarse en las acciones que desde su posición han realizado, en beneficio de la población. Muchos, triste es decirlo, nada han realizado; sin embargo, igualmente desean.

Ahora que, las militancias son un mundo miniatura, en relación al universo del electorado general y la popularidad de un funcionario debe trascender a la militancia partidista, que bien puede disciplinarse a una decisión arbitraria y errónea, pero jamás garantizar una victoria en las urnas por sí misma.

Hay que trascender al partidismo. Los colores hoy ya no garantizar una victoria de ningún modo. Al día de hoy, pocos son los aspirantes que descollan lo suficiente como para que se imponga que sean candidatos, con un amplio margen de ventaja de inicio, para también triunfar en las próximas elecciones.

En lo que respecta a los manzanillenses, a lo que más nos atañe e interesa, son tres los que se oye por todos lados que destacan sobre el resto, y éstos son, para ser claros y precisos, Virgilio Mendoza Amezcua, para la gubernatura, Gabriela Benavides Cobos, para la presidencia municipal, y Sergio Sánchez Ochoa, en el distrito XIII. Que conste que no estoy señalando a tres del mismo partido, y únicamente menciono un distrito local electoral, porque es el único en el que se ve descollar tanto a un aspirante, en base a su presencia constante, y su respuesta a las necesidades de las colonias que lo conforman.

Así se ven en estos momentos, y es algo que pudiera cambiar; y también hay que señalar que en el caso de la gubernatura, esto es el sentir que hay en nuestro municipio, pero en el de Colima, que es el otro municipio importante del estado, las cosas pudieran ser un poco o muy diferentes.

Pero, de todos modos, hay que tomar en cuenta que Manzanillo no solamente es la demarcación geográfica de la entidad de mayor tamaño, sino también el más poblado; por lo que, lo que aquí pase, al final, va a contar, y mucho.