Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Qué bueno que se va a modernizar un tramo de la carretera que va a Minatitlán, aunque no en la parte que se dirige al puerto de Manzanillo, que no ha sido tocado en años, pese a que es una de las más peligrosas, por su sinuosidad y angostura.

Esta carretera que comunica a estos dos municipios, Manzanillo y Minatitlán, tiene mucho potencial por diferentes razones, como son la agropecuaria, industrial-minera y turística, principalmente. Da para muchas oportunidades de negocios, que no se materializan o se mantienen al mínimo porque las condiciones de enlace carretera no son las apropiadas.

Para muchas comunidades de producción agrícola o ganadera en el municipio minero sería muy bueno poder llevar sus productos con rapidez hacia el puerto, creciendo las oportunidades para llegar a otros mercados, tanto nacionales como extranjeros.

El traslado de mineral sería más fluido y directo si se tuviera una mejor conexión terrestre. Muchos manzanillenses, a pesar de toda la inseguridad que tiene el hacer el viaje hasta allá, gustan ir con frecuencia al popular balneario de El Salto, en aquella demarcación de nuestra entidad. Si se reacondicionara esta carretera, haciéndola por lo menos más amplia, y con ello más segura, el flujo vehicular aumentaría, pues también mucha gente de allá podría venir a visitar nuestras playas. Pero las malas condiciones de esta carretera han prevalecido por muchas décadas, y esa ha sido la razón para que ahí se hayan verificado muchos accidentes, que han dejado daños materiales e incluso pérdida de vidas humanas.

Desde el puerto hasta Jalipa ya se está acondicionando para que haya ocho carriles, pero de ahí en adelante no se sabe que haya planes para seguir ensanchando con más carriles esta carretera, por lo que es momento de empezar a planificarlo, pues los beneficios serían muchos, en varios sectores, como ya lo hemos mencionado.

Aun podríamos agregar algo más, y es que muchos estudiantes de primaria y secundaria de comunidades aledañas a esta vialidad, a diario tienen que trasladarse hacia sus centros de estudio, en otra población cercana, a través de esta estrecha y curvilínea carretera, con todos los riesgos que ello entraña.

La relación entre estos dos municipios colimenses vecinos es muy antigua y estrecha, y hay que mejorarla porque nos conviene a ambos, y eso significa que desde el gobierno estatal se empiece a hacer el proyecto de ampliación de la carretera que nos une, por lo menos a cuatro carriles.

Habrá que rebanar y rebajar mucho cerro, pero es posible, porque como decía el famoso arquitecto tapatío Jorge Matute Remus cuando proponía una obra que parecía casi imposible de llevarse a cabo: “En ingeniería todo es posible, habiendo voluntad de hacerlo”.