Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

 

El balneario de El Tapo era uno de los pocos populares que le restaban a Manzanillo, junto con el de San Pedrito; sin embargo, de un tiempo para acá, toda la orilla está llena de rocas y piedras de gran tamaño, que hacen inaccesible entrar a bañarse como antaño.

Algún tiempo éste fue uno de mis lugares favoritos para divertirme los fines de semana y eran muchas las familias con niños que cada semana hacían lo mismo. Se comía barato y sabroso en las terrazas y luego a disfrutar del agua en ese punto, donde se juntan la laguna con el mar.

La profundidad era ideal para que hasta los más pequeños disfrutaran del baño sin temor a ahogarse. Pero ahora la playa está intransitable, pues en toda la orilla no se puede ni caminar.

Recuerdo que antes hasta se organizaban partidos de futbol en esa explanada de arena negra entre las terrazas y la orilla del agua, y por ahí ingresaban los que vendían pan y raspado; en fin, se ponía muy bonito el lugar para convivir y relajarse.

Hasta ya empezaba a llegar turismo de otras partes del estado y del país, porque el lugar se recomendaba de boca en boca como muy sano y agradable. Pero ahora ya la situación es muy diferente, pues a las terrazas sólo se paran muy pocas personas, las cuales llegan en su carro hasta el pie de las palapas, y generalmente van a tomar bebidas alcohólicas, pero las familias brillan por su ausencia.

Las aguas están solas, y no vaya usted a creer que esto se deba a que estén frías por ser época invernal, pues en el invierno, a pesar que afuera el clima esté frío, el agua está tibia; mientras que cuando pasa el invierno, a pesar que la temperatura ambiental ya es más elevada, el agua se pone más helada que nunca, y eso por los deshielos que se dan al norte de nuestro continente.

No, están solas porque es imposible caminar por donde antes era una playa de arena suave, hoy llena de rocas, pedruscos y escombro. Es necesario que se haga una limpieza de este balneario, para que toda la roca sea retirada, y la arena reaparezca despejada como antaño, de manera que las personas vuelvan para disfrutar de este sitio tan bonito de que disponemos los porteños.

Los ramaderos se han visto seriamente afectados por la falta de bañistas semana con semana, porque el descenso de sus ventas ha sido muy drástico. La zona centro de la ciudad cuenta con muy pocos balnearios, como son San Pedrito, El Viejo (de difícil acceso) y El Tapo (obstaculizado por rocas).

En el caso de la playa del rompeolas no se cuenta con acceso desde hace muchas décadas, así es que sólo nos quedan en buen estado y asequible la playa de San Pedrito, por lo que es tiempo de arreglar el balneario de El Tapo, y en breve, con la obra del teleférico en el cerro del Vigía, obra que tanto ha empujado el regidor Sergio Sánchez Ochoa, y que ha encontrado tan buen eco en la administración que encabeza Virgilio Mendoza, se podrá contar con una mejor oferta en cuanto a playas y balnearios para propios y extraños.