Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

Es lamentable lo que sucedió en Francia en días pasados, cuando hubo un atentado en contra de la libertad de expresión, particularmente contra la revista “Charlie Hebdo”, que se dedica a hacer sátira sobre diversas temáticas, principalmente por medio de la caricatura, complementado todo con algunos comentarios editoriales, siempre mordaces y virulentos.

A la pluma de sus colaboradores no escapaban la política, la sociedad, la cultura ni el deporte: pero muy en especial, en donde más ámpula y revuelo causaron, fueron en sus ácidas críticas a las diversas religiones, enfocando principalmente sus baterías contra el catolicismo y el islam.

Esto es particularmente importante, si tomamos en cuenta que en Europa Occidental cada vez hay una mayor presencia de inmigrantes del mundo musulmán, principalmente del Norte de Africa, Turquía y el Medio Oriente, por lo que cada vez hay más mezquitas, e incluso los mahometanos están adquiriendo muchos antiguos templos y catedrales, para volverlos mezquitas árabes.

Bueno, pues en este contexto, me viene a la mente el dicho que dice más o menos así: Mi libertad termina, donde comienza tu derecho. Todos sabemos que los musulmanes son bastante intolerantes, y aunque no es algo que podamos decir que sea correcto o adecuado, es algo cultural, porque ellos tienen muy arraigado el concepto de la guerra santa y aquel que dice que todo aquel que muere como un mártir de su fe, va directo y sin escalas al paraíso.

Esto es algo inherente a la enseñanza religiosa de un islámico de Argelia, de Indonesia o de Francia, pues para ellos es algo doctrinal. Por todo esto, yo pienso que hay cosas que podemos hacer, pero no son prudentes. Es decir, podemos transitar libremente por cualquier calle, pero si vemos en una que a la mitad hay un perro bravo, ladrando amenazador, la prudencia nos indica que es mejor ceder en nuestro derecho, y optar por irnos por otra, a lo cual llamamos prudencia. A cuántas cosas no tenemos derecho, y mejor las dejamos por la paz, por prudencia, por evitarnos problemas.

Esto lo digo porque a mi parecer, los colaboradores de “Charlie Hebdo” estaban jugando con fuego, al publicar de manera continua escritos y caricaturas sarcásticas contra Mahoma y esa religión en particular. Claro que tenían derecho a hacerlo, pero no era prudente, y eso quedó demostrado, además que ya había habido varios atentados en contra de la revista, aunque ninguno tan grave, en que casi toda la plantilla de la popular revista pereció a manos de los delincuentes islámicos en un atentado horrible, del que la prensa mundial rindió cuenta.

Pienso que hay que respetar las creencias particulares de cada quien y, si se va a polemizar sobre tópicos religiosos, que desde luego es algo se puede hacer, que sea desde el respeto y la tolerancia. Creo que el análisis y la crítica se deben hacer, ahora sí en cuanto a cualquier tema, desde el respeto y la tolerancia, esto en lo religioso, lo político y lo social, porque cada cabeza es un mundo.

Es de condenar el atentado terrorista perpetrado en Francia a todas luces, y eso nos conlleva a pensar en que hoy más que nunca deben prevalecer la prudencia, la tolerancia y el respeto, que son la base para la coexistencia pacífica.

En nuestra entidad se avecinan tiempos importantes, en que se darán elecciones federales, estatales y municipales de manera coincidente, y para que el proceso desemboque en buen puerto, no sólo los periodistas, sino también los partidos y cada uno de los aspirantes a algún puesto de elección popular, deben hacer prevalecer en su actuar y en su expresarse, el respeto, la tolerancia y la prudencia, que, repito, son las bases para que las cosas se desarrollen en paz.