Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Terrenos como el que hay sobre la calle Teniente Azueta, que perteneció a la Secretaría de Salud, y que hoy está en posesión legal del Ayuntamiento de Manzanillo, escasean en nuestra ciudad, y más, que estén libres de uso, por lo que creo que hay que analizar muy concienzudamente cuál es el mejor uso que se les pueda dar, de manera que se les saque el máximo provecho que puedan tener.

No sé si usted se ha dado una vuelta para este rumbo de la colonia Burócrata, que, aunque está enclavada en una orilla del Centro Histórico, formando parte de San Pedrito, y estando a un lado del popular balneario manzanillense, es muy poco visitada por los locales, a no ser que trabajen en una agencia naviera o portuaria, o que acudan a hacer alguna gestión dentro del recinto fiscalizado, ya que está un poco apartada del resto de la ciudad, pero le puedo decir que estamos hablando de un terreno de muy grandes dimensiones, del tamaño de una manzana completa más o menos; por lo menos del tamaño de una manzana promedio de nuestra ciudad y puerto, siendo un gran porcentaje del predio áreas verdes con pasto y árboles de todos los tamaños.

Se observa deteriorado en sus construcciones y esto se atañe a la falta de mantenimiento que se ha dado desde que fue confinada al abandono, y los peores daños se observan en su otrora hermosas áreas verdes, pues todo parece indicar que desde el día en que fue dejado en desuso, no se ha mandado a algún jardinero a que le dé una manita al lugar, con una regadita y una limpieza, de modo que se observa mucha flora seca y marchita, pero sin embargo, pese a todo, la vegetación aún se mantiene, como por milagro, y es de admirar la majestuosidad de algunas palmas viejas y enormes dentro de esos contornos.

Yo creo que más que pensar en oficinas de alguna dependencia, debería de pensarse en hacer algo para nuestra vocación turística, ya que no tenemos museos, galerías, áreas recreativas, culturales, etc., y todavía, lo poquito que poseemos como ciudad, luego lo queremos convertir en oficinas y fríos edificios.

Un lugar de tales dimensiones, con tan grandes áreas verdes, y tan bien ubicado como éste, a unos cuantos pasos del balneario popular por excelencia de Manzanillo, y cerca del corazón de la ciudad, que es el jardín Alvaro Obregón, tanto, que uno se puede desplazar perfectamente a pie desde ahí hasta la calle Teniente Azueta, y no tardar más de 20 minutos a paso de paseo turístico.

Pienso que si se habilitara ahí un lugar para el turismo cultural y recreativo, esto se complementaría perfectamente con el museo de arqueología que se espera que en breve estará abriendo sus puertos en el mismo edificio en que se encuentra la biblioteca Julia Piza, otrora la histórica estación de ferrocarril de Manzanillo, sitio en el que los trabajos avanzan día con día.

Esto se añadiría al Museo de la Tortura, que ya existe, y aunque hay rumores de que cerrará sus puertas, yo pienso que esto podría ser un empujoncito, un aliciente, para que siga funcionando.

También está ahí cerca el Archivo Histórico Municipal, con un valioso acervo, además que normalmente presenta exposiciones de fotografías y objetos que nos hablan de la historia de nuestra ciudad y la región. Pero como este lugar, con su tamaño y peculiaridades, no hay otro, y creo que por eso debe aprovecharse muy bien.