Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez

Es triste ver cómo muchos adolescentes de nuestros barrios y colonias están yendo a parar a centros de rehabilitación a la capital del estado, debido a su consumo de drogas, principalmente mariguana, y generalmente son chavos de edad para cursar la secundaria. Tal vez usted no se haya dado cuenta, pero tengo conocimiento de este problema, y la verdad es algo que da tristeza.

Estos muchachos son sólo la punta del iceberg, porque hay muchos otros que no están internados aunque lo necesitarían, y esto porque a sus padres no les importan, ni les prestan atención, a pesar que las señales de alerta y necesidad de auxilio que sus vástagos les mandan son muy claras.

Todo opera porque los chamaquitos pasan mucho tiempo en la calle, ya que nadie les hace caso en su hogar, y los muchachos más grandes del barrio, ya con adicción a la droga y al alcohol, les influyen para que les imiten en su conducta negativa. Esto está pasando todos los días en nuestros barrios y colonias, y aun las delegaciones, normalmente con un ambiente semirrural, que uno pudiera creer que es más sano para las costumbres morales de las personas.

Si la conducta de su jovencito ha cambiado, se ha vuelto más retraído, le huye y se junta con personas que andan en malos pasos, es tiempo de tomar cartas en el asunto, y no esperar hasta que ya lo veamos perdido en los vicios.

Ahora con las pipas para fumar hierba, que se mete una punta bajo el agua, ni siquiera se puede saber por el desagradable olor que un chavito se está drogando, y lo pueden estar haciendo en el cuarto de al lado de nuestra casa. Hay un dicho que dice que si alguien camina como pato, se mueve como pato y hace sonidos como un pato, no hay duda: Es un pato.

Si su hijo oye canciones que hablan de la mariguana, como algunas de reggae y reggaetón que están muy de moda entre los chavitos, y lo hacen a mañana, tarde y noche, y en su actividad en las redes sociales hablan de estos temas con sus amigos, lo más probable es que, si no ha caído aun en las garras de la droga, esté por hacerlo. No se imaginan cuántos adolescentes están ya drogándose de manera habitual.

Anteriormente era un vicio de adultos, de jóvenes; pero ahora se está volviendo un cáncer de la niñez y la adolescencia. Los chavitos de primaria y secundaria ya la están probando y se están haciendo adictos a su corta edad, y esto es algo muy lamentable, que no sólo les está pasando de noche a las autoridades, sino que, peor tantito, también les está pasando inadvertido a las familias. No se trata de actuar para corregir el problema, mandándolos a centros de rehabilitación, porque si se mandaran a todos los que están consumiendo estos venenos, no alcanzarían los albergues existentes, y se requeriría hacer una gran inversión por parte del gobierno; no, de lo que se trata es de prevenir.

No se trata de un tema de siempre, sino que en verdad es algo que está creciendo, y cada vez es más grave. El tema de las adicciones en los más jóvenes es algo que está crece y crece, sin parar, y se requiere que todos le empecemos a poner atención.