Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Es preocupante ver que, de acuerdo a las noticas que se han dado a conocer en los últimos días, en Manzanillo han crecido las adicciones entre las jovencitas, principalmente menores de edad. Esto es preocupante, porque es un sector, el femenino, que normalmente tenía una incidencia menor en este apartado nada honroso.

El enviciarse al consumo de alcohol y de estupefacientes diversos es algo que debiera tender a desaparecer, pero al contrario, algo parece estar fallando, porque se extiende como cáncer, y se puede ver en los barrios, colonias y delegaciones del municipio, motivo por el que los centros de rehabilitación están saturados.

Anteriormente se decía que los adictos eran varones, desde luego, y de los estratos más pobres y menos estudiados. Sin embargo, esto no es así en la realidad, pues hoy este cáncer se ha apoderado de jóvenes mayores y menores de edad, del sexo masculino y femenino, ricos y pobres, y con preparación académica o sin ella. Es un problema de Manzanillo en general, que desde luego, debe empezar por los padres de familia y los maestros, porque la educación tiene mucho que ver.

Parece ser que la igualdad entre los sexos también se ha hecho patente en este caso, aunque yo creo que debe haber igualdad en la diversidad, y que el hombre y la mujer son polos opuestos que se atraen y complementan. Lo cierto es que las menores se están embarazando siendo niñas y convirtiéndose en madres solteras, con pocas oportunidades de sobresalir en la vida, y esto perpetuándose al niño que nacerá en esas condiciones tan precarias y adversas, todo ello siendo un condicionante que favorece el caer en las adicciones, porque sabido es que muchos las toman como válvula de escape a sus problemas.

Pero a todo eso, ¿dónde estaban los padres?, ¿dónde estaban sus maestros? Y habría que hacer un tercer reclamo también al gobierno, que tiene la obligación de implementar programas que prevengan que los niños y adolescentes caigan en las drogas.

Antes que castigar, viene el educar y prevenir. Una vez que se crea la adicción a algo en una persona, es muy difícil que la persona la venza, y se dice que un adicto lo será todo su vida, así haya dejado de consumir el alcohol o droga, porque la adicción es una enfermedad que sólo está esperando una oportunidad para reaparecer y con más fuerza. Además, la rehabilitación de los adictos cuesta mucho dinero al gobierno, lo cual se podría invertir en otros asuntos, que también son muy necesarios.

Les diré lo que yo veo en mi colonia, y lo que observo a mí alrededor es una nueva generación de borrachos y adictos ¡Hasta la música los glorifica, y luego queremos que no crezcan las adicciones! Las canciones de rap que hacen clara alusión a la mariguana llenan el ambiente, compitiendo los altoparlantes de los aparatos de sonido de un grupito, con los de otro que emiten un corrido que entre maltratadas y palabras vulgares hacen apología de los vendedores de droga y el consumo de cocaína o, por lo menos, del alcohol en grandes cantidades. Y ahí están los chavos escuchando sus loas a la mota y al alcohol frente a la puerta de su casa, y nadie dice nada; parece que a nadie le importa o nadie lo escucha.

Luego empieza a desprenderse un fuerte olor a yerba, y nadie investiga de dónde viene, a pesar que es muy claro que alguien se está drogando, y seguramente es un muchacho menor de edad. Todo pasa, sin embargo, como que mejor no lo quisiéramos ver, o no quisiéramos saber. Y así, ocultando la cabeza en la arena el avestruz, ningún problema se resuelve.

Lo que se tiene que hacer es tomar el toro por los cuernos, y esto hacerlo los padres, los maestros y el gobierno a través de programas y dependencias especializadas. Tienen que ir médicos a las escuelas que informen de las consecuencias de drogarse o emborracharse, y también hablar de los embarazos no deseados, y psicólogos que les hablen de temas que les sirvan para aspirar a cosas mejores en la vida, así como personas que les hablen de las leyes, como se hacía hace algún tiempo en el programa Policías Educando a la Sociedad, que durante algún tiempo funcionó de forma muy exitosa.

Porque, si no hacemos nada, no me quiero imaginar el Manzanillo que tendremos en 20 años.