Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

A diferencia de que como siempre había sido la política en México, en Estados Unidos, la vida personal de los candidatos a cualquier puesto de elección popular es puesta bajo escrutinio. Un buen prospecto puede perder una contienda por tener una amante, descubrírsele hijos fuera del matrimonio, por haber participado en una negociación rara, por tener propiedades que no puede justificar, etc.

Esto no pasaba en México, pues no se ponía luz sobre cosas que no fueran los programas de gobierno, las obras y los discursos, y más cuando por muchas décadas el Partido Revolucionario Institucional fue quien detentó el poder sin mayor oposición, esto en lo que se refiere a la Presidencia de la República, porque en cuanto a gubernaturas y alcaldías, hay lugares como en el estado de Colima donde nunca ha habido alternancia.

Sin embargo, al fortalecerse la oposición, y haber una mayor apertura en la información, empujada por las redes sociales más que por los medios de comunicación tradicionales, se están empezando a tomar en cuenta aspectos de la vida de los políticos que antes no se consideraban dignos de ponerles atención.

¿Será que acaso los norteamericanos, por mojigatos y puritanos, se escandalizaban por una aventura extramatrimonial de los candidatos? ¿O en verdad esta cuestión mostrará una faceta digna de tomar en cuenta, para conocer más la personalidad y el carácter de un político con grandes aspiraciones? Yo creo que estas cosas sí son dignas de tomar en cuenta, porque en el caso de aquellos que llevan una doble vida, esa infidelidad demuestra que son capaces de engañar y traicionar.

En el caso de quienes tienen hijos fuera del matrimonio, no reconocidos, nos habla de una irresponsabilidad. Se ha sabido de presidentes, como Silvio Berlusconi, en Italia, quien empezó a destacar por negocios turbios con la mafia, que le enriquecieron enormemente y lo catapultaron a las altas esferas del poder, donde se dedicó a actividades tan escandalosas, como participación en orgias y prostitución de menores. ¿Podría un presidente así combatir la trata o hacer campañas de prevención sanitaria o sexualidad responsable, así como combate al crimen organizado?

Sin tratar de querer a hombres perfectos en la política electoral, sí sería bueno que como votantes nos fijáramos en muchos aspectos de la vida personal de los candidatos, más allá de sus discursos y promocionales, pues esto habla mucho de cómo es verdaderamente esa persona, y en qué forma se puede esperar que gobierne.

Si oculta cosas, que los periodistas tienen que bucear en su pasado para sacarlas a la luz, eso nos habla de que esta persona sabe mentir, engañar y fingir; por lo tanto, esto genera que mengüe la confianza que inspira, o por lo menos, así debería ser.

Creo que esta la razón por tanto escándalo en cuanto a la casa que se descubrió en propiedad de “la familia presidencial”, por llamar de algún modo al núcleo familiar del presidente de la República, Enrique Peña Nieto; pues aunque sólo él es funcionario público, como jefe de familia es responsable por lo que se hace en su entorno más cercano, ya que, si no puede poner orden en éste, ¿cómo podría hacerlo con el país?

Ya están llegando las aclaraciones y, creíbles o no, según le parezcan a cada quien, al parecer las aguas van a volver a su nivel en cuanto a este tema; pero este asunto nos sirve para ilustrar que los políticos deben revisar bien su trasfondo personal antes de lanzarse a buscar una candidatura, y los electores también debemos poner mucha atención a esto, que forma parte del perfil de un candidato, pues nos habla mucho de la forma en que, en caso de ganar, gobernará.