Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

El tema de las alianzas se volverá muy importante para las próximas elecciones, en lo que a la gubernatura del estado se refiere.

Una alianza de un partido político con otro significa, a mi entender, entre otras cosas, humildad y estrategia; humildad del que va arriba en sondeos y encuestas, para entender que necesita de otros para asegurar la victoria, y estrategia en el que se suma, para reconocer que hay alguien más al que, sumándose, se le puede hacer llegar al objetivo, que en este caso es la gubernatura del estado.

En estos momentos, para nadie es un secreto que se está cocinando la alianza entre el Partido Acción Nacional y el de la Revolución Democrática, todo esto porque el elemento más popular y carismático de los del Sol Azteca, Indira Vizcaíno Rodríguez, esté impedida por motivos de ley estatal para contender como abanderada de su partido.

Aún no se ha decidido la alianza, y lo mismo podría concretarse que no, por lo que todo el mundo está en vilo, esperando si se conforma este tándem, el cual será la punta de lanza para que otros partidos menores decidan si se suman a ellos o a la competencia; pues de ahí también dependerá que el Partido Revolucionario Institucional se vea precisado a conformar una alianza fuerte con que enfrentárseles, aunque puede darse por descontado que los partidos Verde Ecologista y del Trabajo irán con el abanderado tricolor.

Así es que se espera un choque de alianzas, las cuales se estarán definiendo en los próximos días, aun y cuando el candidato priísta todavía no se decide, o por lo menos, aun no se conoce.

Lograr una alianza, pues, no es fácil; a veces una puede ser benéfica y en otras perjudicial, porque se contraen compromisos, y en ocasiones se compromete ideología. Por eso muchos años he admirado la labor que hizo en su momento Cuauhtémoc Cárdenas en la izquierda mexicana, por décadas fragmentada, peleada y sin poder real para competir con el PRI y el PAN; pero llegó el hijo de “El Tata Lázaro” y aglutinó a todos estos “partiditos”, con tan poca representación y respaldo, hay que decirlo, y los llevó a darle la pelea al PRI de tú a tú (algunos dirán, entre los que me incluyo, que incluso a ganar la elección), en tiempos en que el PRI era prácticamente invencible, arrasando y llevándose carro completo a todo nivel.

Todo ese trabajo para alcanzar la unidad de la izquierda mexicana, también hay que decirlo, lo acabó López Obrador con la creación de su partido, Morena, el cual tardará algún tiempo, bastante, para ser una opción real. Por todo esto digo, que no es fácil tejer alianzas, porque cada una de las partes que entra en este trato, compromete algo, pierde algo y también gana algo.

Yo creo que la alianza PAN-PRD se logrará, que Indira Vizcaíno se sumará en la campaña a la figura de Virgilio Mendoza, para hacer un paquete mediático muy fuerte, y a todo esto tiene que responder el PRI con algo del mismo quilate, del mismo tamaño. Va a haber un agarrón de alianzas en la ya cercana elección.