Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.- 

Nuevamente se nos presenta una buena oportunidad para tratar de reposicionarnos en el mercado turístico, y aunque se desprende de hechos lamentables, como es la inseguridad que se está viviendo en el estado de Guerrero, que ha afectado a destinos como Acapulco, Ixtapa y Taxco, cuyos visitantes bien se podrían direccionar hacia Manzanillo.

Nuestro puerto y estado en general se distinguen como un lugar tranquilo y seguro, eso es algo que buscan los turistas del vecino país del norte, al igual que los vacacionistas de nuestro propio país; sin embargo, no hemos sabido promocionarlo.

Hace poco logramos atraer cruceros que iban rumbo a la Península de Baja California y que se desviaron hacia acá por la emergencia que vivían debido al azote de un ciclón; pero, pasada esa emergencia, retornamos a nuestro casi aislamiento turístico.

La situación que se presenta en Guerrero parece que, tristemente, no va a pasar en unos cuantos meses, y los turistas tendrán que buscar nuevas opciones. Por lo tanto, se requiere de acciones agresivas para atraer, si no a todos, sí a un buen porcentaje de los numerosos arribos que los destinos turísticos del estado de Guerrero tenían.

Ayer pude escuchar en un noticiero televisivo que ha habido gran cantidad de cancelaciones de viajes hacia Acapulco y lo lamentamos por ellos, pero es el momento de que nosotros salgamos al paso y aprovechemos la ocasión, que como dicen, la pintan calva.

Ya lo hemos hecho en el pasado. Recordemos que el balneario tradicional de Colima, desde la época de la Colonia, siempre fue Cuyutlán. Ahí venía la gente a los baños de mar. Sin embargo, cuando en 1932 un maremoto asoló esta población costera, la gente ya no quiso ir a las playas de arena negra de Cuyutlán, donde, si antes se le promocionaba por su famosa Ola Verde, que es una onda de color espectacular que se presenta, según dicen, cada siete olas; después de aquella tragedia, escuchar hablar de la Ola Verde se asoció a aquel maremoto que la gente temía volviera a presentarse en cualquier instante.

Incluso muchos de los pobladores se fueron y se inició una mayor población de Armería, lo que llevó a que poco después se hicieran un municipio aparte del de Manzanillo, al que pertenecían.

Fue después de 1932 que Manzanillo surgió como un destino turístico de importancia, principalmente a nivel regional y nacional -pues su internacionalización llegó hasta los años 70’s-, merced a que el turismo que tenía cautivo Cuyutlán lo atrajimos con una buena oferta de playas y servicios, creándose los primeros hoteles, como el Anita y el Playa de Santiago.

Eso que conseguimos, lo conservamos gracias a que pusimos nuestro empeño en consolidar esa nueva vocación, la turística, que se aunó a la portuaria comercial y la pesquera.

Hoy, nuevamente tenemos que aprovechar las oportunidades que se nos están presentando, porque muchas, sólo se presentan una vez.